Jules Vil: de lo clásico al pop
La artista pone a Sinaloa en un mapa donde usualmente no aparece: el del electropop sofisticado, con una temática sobre la playa, la vida nocturna y la influencia de los Talking heads
Ana Miranda
“Mi intención siempre ha sido simple”, dice con calma: “Poner a bailar a la gente. Ese es mi lema y mi objetivo”.
La historia de Jules Vil comienza en 2024, cuando la artista subió la canción “Pervert” a las plataformas. El tema, luminoso y juguetón, se expandió de inmediato.
A la gente la conquistó su suavidad y su ritmo, pero hay un detalle que pocos conocían: Que corre exactamente a 120 beats por minuto.
“Es imposible quedarse quieto a esa velocidad”, explica. “La canción habla del amor propio llevado al extremo. Ser perverso con lo que uno siente por sí mismo”, dice.
“Ni yo esperaba que conectaran tan rápido”, admite. “Pero enseguida aparecieron en playlists de plataformas como Apple Music y Spotify, y eso ayudó muchísimo”.
Un disco como diario nocturno
El álbum Shrimp es una especie de cuaderno emocional donde todo sucede entre dos mundos: la noche que parece eterna y el día que obliga a mirar lo que uno arrastra.
En canciones como “On My Knees”, su nuevo sencillo, Jules plantea un pequeño viaje interno en forma pop, con cambios inesperados que descolocan hasta al oído más entrenado.
A mucha gente le provoca euforia -cuenta-. Y me encanta, porque justo eso busco: liberar algo
Por cierto, el camarón que aparece en la portada del disco no es un mero guiño pop. Es memoria familiar.
El concepto del álbum nace del vínculo sentimental con su abuela y funciona como un homenaje directo a su historia
Su abuela comercializaba mariscos, y ese vínculo sentimental quedó impregnado en el concepto del disco. “Es mi forma de no olvidar”, dice. “Es un homenaje”.
De la orquesta a los sintetizadores
Jules comenzó a estudiar música muy joven y pasó una buena parte de su adolescencia tocando con la Orquesta de Mazatlán. Allí aprendió disciplina, estructura, técnica. Pero algo no estaba completo.
“Hubo un momento en el que la música clásica ya no respondía a lo que yo quería expresar”, recuerda.
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“Me encanta perillar en vivo”, confiesa. “Crear texturas al instante. Sentir cómo el sonido cambia mientras lo estoy viviendo”.
Y sin embargo… canta en inglés
Aunque ama profundamente el rock latino, principalmente a Charly García y Cerati, el español le impone un reto distinto. “No estoy lista para esa crudeza. El inglés me permite suavizar. Es más fácil decir mucho con poco”.
Lo llama respeto, no miedo.
Así, sin disquera y sin maquinaria detrás, Jules Vil se puede jactar de que vive de la música, ya sea tocando en bares, colaborando con otros artistas o presentando su propia música.
“En vivo es donde todo cobra sentido”, asegura. “Ahí es donde la gente se enamora de una banda”.
Periodista especializado en música, arte y cultura. 25 años de experiencia en radio y medios impresos.




























