Cuando la tecnología comenzó a “revivir” a las estrellas
La industria del entretenimiento alarga la vida de artistas fallecidos con inteligencia artificial, entre negocio, nostalgia y dilemas éticos
Juan Luis Ramos / El Sol de México
El proyecto marca un punto de inflexión: la tecnología ya no sólo restaura o completa, sino que crea actuaciones completamente nuevas.
Aunque en este caso se utilizarán hologramas y no IA para recrearlo, además de grabaciones originales integradas en una experiencia inmersiva, con una propuesta que ha sido suficiente para reabrir el debate.
Para Alexandro López González, coordinador de la Ingeniería en Inteligencia Artificial de la Universidad Iberoamericana, lo que ocurre representa un cambio estructural en la industria.
El especialista advirtió que detrás de espectáculos como el de Soda Stereo o la recreación de Val Kilmer no hay únicamente nostalgia, sino una sofisticación tecnológica sin precedentes.
“Son modelos capaces de sintetizar voz, movimiento y gesticulación con una fidelidad asombrosa. Es una herramienta poderosa, pero que debe manejarse con rigor técnico y ético”, señaló.
La tendencia, agregó, apunta a consolidarse ya que la barrera de entrada tecnológica se ha reducido de forma considerable.
Sin embargo, el avance tecnológico no garantiza la aceptación del público. Aunque existe una creciente demanda por este tipo de experiencias, también hay límites claros.
La clave, dijo, radica en la transparencia: “El público puede aceptar la tecnología si percibe que hay respeto genuino detrás del uso de la imagen. Si no, la reacción puede ser negativa”.
El debate se vuelve aún más complejo en el terreno ético. La posibilidad de hacer “actuar” a una persona fallecida plantea interrogantes sobre consentimiento, propiedad y dignidad.
En este contexto, subrayó que la IA no es neutral ya que cada línea de código tiene una carga ética, por lo que consideró fundamental contar con marcos de gobernanza que protejan la dignidad del artista.
El componente económico también impulsa esta tendencia. Revivir a figuras icónicas puede representar una apuesta segura para la industria, al capitalizar audiencias ya consolidadas.
Según López González, la nostalgia es un activo de bajo riesgo con retorno prácticamente garantizado. “Revivir a una leyenda asegura taquilla”.
No obstante, advirtió que este modelo puede tener consecuencias a largo plazo, como el riesgo de un estancamiento creativo.
“Si las productoras priorizan recrear artistas fallecidos, se limita el espacio para nuevas propuestas y talentos emergentes”, señaló.
“Si parece que se está explotando la imagen de un artista sin aval o sin propósito artístico claro, el daño puede ser irreversible”, dijo.
Por ahora, el espectáculo continúa, incluso más allá de la vida. Y con cada artista que regresa —aunque sea de forma digital—, el público se enfrenta a una pregunta inevitable: ¿está presenciando un homenaje o una simulación?
Lector, melómano y viajero. Soy reportero de Finanzas y Negocios en El Sol de México, con una trayectoria de 17 años en medios.


























