Autodefensas…
Cuando el Estado deja de cumplir con sus obligaciones y los ciudadanos se hartan de sufrir las consecuencias de ese incumplimiento, nacen movimientos como el de las Autodefensas en Michoacán.
Este 24 de febrero, se cumplen diez años de que, con tan solo tres armas, 220 pobladores de La Ruana se sublevaran ante la presencia, la injerencia y la apropiación de todos los aspectos de su vida por parte del crimen organizado.
¿Se trata de un ejercicio de participación ciudadana? En estricto sentido, no. Se trata de la falta absoluta de Estado de Derecho que no deja opción a que los ciudadanos participen de otra manera en el bienestar de su comunidad.
Pero de lo perdido, lo encontrado. Si bien el Estado ha sido omiso por años en mantener la seguridad; con el surgimiento de las Autodefensas, los ciudadanos se reencontraron con el poder que tienen si se organizan. Ese es, me parece, el QUID positivo de este asunto.
Bueno, no conforme con lo anterior, todavía el Estado ¡se atrevió a infiltrar en el movimiento a integrantes del crimen organizado como “estrategia” para debilitarlo y desprestigiarlo!
El poder que demostraron los ciudadanos al organizarse resultó muy incómodo para el Estado, por un lado; y sumamente codiciado, por otro lado.