Mujer: Constructora de la paz. ¡Proyecto de vida!
Al saludarlas cordialmente, queremos expresar nuestro reconocimiento a la cotidiana labor que realizan en beneficio de la Humanidad.
Hablar de paz, parece una utopía. Suena hasta ridículo para algunos, el atreverse a aspirar por un mundo de paz: Soñar con él nos convierte en eso: en soñadoras y soñadores… en idealistas.
En este mundo de guerra, la paz es una urgencia, es el deseo de la vida, mirar al planeta sin divisiones territoriales, como se aprecia desde un satélite en el espacio.
La paz no sólo es una blanca paloma, un deseo, una voz …una ilusión que se va.
¡La paz es una forma de ser!
Para construir la paz se necesitan esfuerzos que puedan transformar el odio en amor.
Es el resultado de saber entender y escuchar las necesidades de los demás, antes que las propias. Es la consecuencia de una convivencia sana entre las personas, gozando de los mismos derechos fundamentales.
La paz es una virtud cívica y también personal; una especie de síntesis en la que coinciden una serie de valores sociales como el respeto, la tolerancia, la fraternidad, el amor, el perdón, y la reconciliación, entre otras.
La paz proviene del interior, de la capacidad de reaccionar serenamente ante las dificultades y diferencias con las que se tope en su cotidianidad, evitando toda forma de hostilidad, grito y escenarios de pleito, a veces por absurdas desavenencias.
Los hombres construimos demasiados muros y no suficientes puentes. Isaac Newton.
Cuando me preguntaron sobre la forma más eficaz de contrarrestar el poder de la bomba atómica, yo sugerí la mejor de todas: LA PAZ, A. Einstein
Los temores, los rumores y las inferencias, están a la orden del día. Tendríamos que dar un giro radical y avizorar un horizonte promisorio.
Generar un proyecto de vida que le dé sentido a nuestra existencia.
Y, darnos a la tarea de ubicar algunos preceptos fundamentales, antes de trazarlo y definirlo, para ponerlo en marcha.
En primer término, habrá que situarnos en una auténtica dimensión antropológica; mujeres y hombres que, por el hecho de ser personas, contamos todos, con dignidad y con valía.
Es importante reconocernos entonces como seres dignos y con valor.
Este proyecto de vida requiere un sustento trípode, para responder a algunas interrogantes: la primera: ¿qué es lo que más me gusta hacer?; la segunda: ¿soy eficiente para hacerlo? y la tercera: ¿sirve de algo a los demás?
Es la misión de nuestra vida trasformada en pasión, pero siempre al servicio de la comunidad, al servicio de la paz.
La mujer es artífice de la paz y hoy les reconocemos ese gran valor.
M adre, amiga y guía,
U mbral de la vida,
J usticia, paz y amor.
E ntusiasmo y valor,
R eflejo de luz y alegría
Dr. en Educ. J. Jesús Vázquez Estupiñán
Rector de la Universidad La Salle Morelia
jve@ulsamorelia.edu.mx