Navidad sin guerra
“Los grandes cambios inician en pequeñas acciones... en nuestros propios territorios”
Es importante contrarrestar estas inercias y fatales prácticas a las que la vida cotidiana nos ha acostumbrado.
Afortunadamente la nobleza del ser humano y el espíritu de la Navidad nos hacen de vez en cuando, “respirar los aires de la paz”.
“¡Navidad en cada quien, Navidad en los demás…es hora de hacer el bien!”; reza una de sus canciones. Y los niños gritan: “¡Yo quiero un mundo sin fronteras, sin odios y sin guerra!”. El marco escénico es la Catedral de Morelia, vestida de luz.
La vida pasa con velocidad inaudita. Por ello es importante recordar una vez más que es preciso aprovechar cada instante y experimentarlo con pasión e intensidad.
En este proceso, redimensiona nuestra percepción el hecho de atrevernos y disponernos a recontar las bendiciones… todo aquello que sí tenemos, sobre las limitaciones, carencias y pérdidas; pues son siempre más las cosas positivas.
El llamado a crecerse ante la crisis está latente. Requiere de respuestas prontas y decididas de nuestra persona en singular, dispuesta a sumarse, para después - en la pluralidad- caminar y animar el trabajo colectivo.
Hoy mi padre cumpliría 97 años. Su poesía se queda como herencia al recordarlo decir:
“Noche Buena”
Año tras año a remozar la vida
con la savia feliz de la esperanza
llegas Noche de Paz, con tu llegada:
¡real unción infinita nos alcanza!
Alumbras un establo con estrellas
sanas con tu mensaje nuestras cuitas
a tu influjo las cosas son más bellas
y brillan más esferas y velitas.
Vienes para enlazar los corazones
al amoroso encanto de tu rito;
haces de villancicos oraciones
y al repartirnos luego colaciones
nos regalas un beso del Niñito.
¡Oh Navidad de amor la mensajera!
precedida por cantos de posada
de las noches felices la primera
de la vida remanso y alborada.
Con perfume de musgo, cedro y pino
aromas el portal del nacimiento,
nos parece estar en el camino
de Belén y el sentimiento
con fervor bendito se desata
y corre con la música del viento
y rompe entre risas la piñata.
Navidad: no te vayas
siempre queda el vacío de tus horas, mensajera.
déjanos tu calor, deja tu aroma;
quiero ser de tus dones el heraldo
y hablar eternamente con tu idioma de paz:
¡Déjame al Niño Dios como aguinaldo!
Dr. en Educación: J. Jesús Vázquez Estupiñán
Rector de la universidad la Salle Morelia
jve@ulsamorelia.edu.mx










