Bares desplazan a las cantinas tradicionales en Orizaba; “son casi un recuerdo”: cronista
Cronista René Márquez señala que el sitio era lugar de "parroquianos" donde debatían ideas, estudiaban futuros abogados y hasta se cerraban negocios
Mayra Figueiras / El Sol de Orizaba
Orizaba, Ver.- En el valle de Orizaba ya quedan pocas cantinas tradicionales, pues son desplazadas por los bares llamados centros botaneros, que tienen pantallas de televisión y música.
“Aún recuerdo La Pasadita, de Sur 2, entre avenida Colón y Poniente 3, donde jugábamos dados, baraja o dominó. Por cada cerveza servían tacos de papa con rajas, de frijoles y salsa macha o de longaniza”, añadió.
Agregó que al interior de ese legendario sitio de convivencia, los asistentes se convertían en abogados, arquitectos, ingenieros o maestros y era también oficina donde cerraban contratos y negocios.
“Atendían la señorita Cristina, “Cristy” de cariño; el chino Fidencio, el profesor; y el buen Quique, siempre atento decía: pásele, aquí todavía cabemos”, resaltó.
La cantina se volvió la casa de hombres, porque no dejaban ingresar a mujeres, “aunque dijeran los despistados que era su mamá o hermana”, reveló.
¿Qué cantinas tradicionales han cerrado en Orizaba?
“Las personas de 60, 65 años y más las extrañan porque ahí podían compartir ideas, sentimientos y vivencias; ahora ingresar a un bar es ver en pantallas de grandes dimensiones videos musicales o futbol”, apuntó.
Resumió que el "parroquiano" llegaba a la cantina a saciar la sed con una ‘amarga’, a charlar en la mesa del rincón y escuchar música del ayer en una rockola de discos de vinil.

























