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Análisisdomingo, 18 de octubre de 2020

Reflexión de la Semana | Un Corazón Sano 

Para ser sanado, debo reconocer en primer lugar, que algo no está bien en mí. En segundo lugar, creer que el Señor Jesús puede sanarme, él mismo dice “…he venido a sanar a los quebrantados de corazón…” (Lc. 4.18)

Entre más amor de Dios, más y más sanidad. Entre más amor de Dios y más sanidad, más perdonamos a quien nos ha lastimado. Y entre más perdón más vida feliz, más bienestar, porque el perfecto amor de Dios hecha fuera el rencor, el odio y cosas parecidas a estas.

Este mundo está desesperado por experimentar el amor y la compasión de Dios, pero lejos de Dios nada podemos hacer (Jn.15:5)

Una persona con un corazón sano, que tiene paz y compasión, es una persona correcta para ella misma, para su familia y para este mundo.

Estimado lector, crea en Dios, sea feliz en este mundo y un día vaya al cielo.

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