El gobierno que flota
El gobierno de Sheinbaum quiere ser un corcho. Ese es el objetivo que se ha planteado: ser un corcho que no se hunda en el mar de tribulaciones que enfrenta.
Suena a mediocridad, parece mediocridad y es mediocridad. El listón lo ha colocado a un nivel muy bajo porque solo así puede festejar políticas intrascendentes y éxitos electorales.
En este sentido, el gobierno sigue en su dinámica de no impulsar una reforma fiscal que cobre más impuestos a quienes ganan más. La negativa de los gobiernos de López Obrador y de Sheinbaum refleja miedo de tasar con mayores impuestos a los ricos o connivencia con ellos.
Los mexicanos estamos entrampados entre la incompetencia de unos y el beneplácito de otros. Todos ellos cortados por la misma tijera.















