EN PUNTO
Sheinbaum Pardo estuvo de visita en Puebla para reinaugurar y rebautizar el emblemático nosocomio del IMSS, que a partir de ahora tendremos que denominar Carmen Serdán Alatriste, contra una costumbre popular de cinco décadas.
Como se ha dicho, bien por la presidenta, que tuvo que corretear al director general del Seguro Social, Zoé Robledo Aburto, para, ahora sí, estrenar hospital.
El punto, sin embargo, es que no todo salió bien.
Allá en el nosocomio (hoy Carmen Serdán) es comentario habitual entre los trabajadores acusar la inexperiencia de los constructores en el diseño y edificación de inmuebles dedicados a la atención médica.
Algo tendrá que hacer Zoé Robledo para corregir el problema y reorganizar la distribución de las áreas para que queden de manera correcta, funcional.
Lo primero será investigar para saber si las quejas de una parte del personal son fundadas o no, para luego arreglar lo que sea posible, incluso con el nosocomio ya en funcionamiento.
Porque la prioridad, como dijo la presidenta, son los pacientes, y el servicio humano.
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A propósito.
A Zoé Robelo Aburto habrá que agradecerle el cambio de nombre del exhospital de San Alejandro.
Fue él quien dijo que una vez que el nosocomio ha abierto sus puertas, ocho años después del sismo, y que inicia una nueva etapa, habría que ponerle un nombre más representativo.
Eligió Carmen Serdán Alatriste como reconocimiento a la labor de la revolucionaria poblana como enfermera.
Luego entonces, aprovechando que también se realizaba la 116 Asamblea General Ordinaria del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) aquí en Puebla, en el nuevo inmueble, con la presidenta Sheinbaum a la cabeza, se modificó el nombre.
Como siempre, habrá que esperar la reacción de la gente.
En una de esas los derechohabientes mantienen la costumbre que llevaba desde el año 1976, cuando el hospital fue abierto por primera vez.
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En este segundo incidente han vuelto a estar involucradas esas carreras clandestinas de conductores aficionados que se registran sobre vialidades no aptas para ello.
Otro fallecimiento por culpa de esos amantes de la velocidad que pueden ser de todo, menos responsables, y que tendrían que estar en la cárcel, lejos del volante y de más personas a las que poner en peligro.
Ni Francisco Sánchez González ni Silvia Tanús Osorio.
¿Cuántos días más necesitan para hacerlo?
¿Cuántas muertes?
















