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Análisisviernes, 13 de marzo de 2026

EN PUNTO

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Si los políticos, tanto hombres como mujeres, fuesen congruentes entre lo que dicen y lo que hacen, Puebla estaría en la antesala de ver la ruptura de Morena con el PT y el Verde de cara a las elecciones intermedias de 2027.

El voto de rechazo a la reforma electoral propinado el miércoles por los diputados federales petistas y verde ecologistas ha puesto sobre la mesa al menos la posibilidad de que la coalición de la 4T se desdibuje para los próximos comicios.

Este análisis se está dando ahora mismo a nivel nacional.

Pero en el caso concreto de Puebla, el pronunciamiento de Morena realizado un día después, el jueves, tendría que servir para dar por descontada, de una vez, a más de un año de la celebración de las elecciones, esa alianza.

¿Cómo podrían Morena y sus liderazgos poblanos firmar una coalición con esos dos partidos políticos y luego pedir el voto de los ciudadanos para todos, en paquete, después de llamarlos traidores y desleales?

Que diputadas y diputados del PT y el PVEM también hayan decidido votar en contra (de la reforma electoral) representa una traición al pueblo y una clara deslealtad al movimiento de transformación”, acusó Romero Garci Crespo en el documento.

Por supuesto, la reprimenda fue dirigida a cinco legisladores federales en específico:

Dos del PT, José Antonio López Ruiz y Nora Merino Escamilla, así como tres del Verde, José Antonio Gali López, Adolfo Alatriste Cantú y Fátima Almendra Cruz Paláez.

Estos cinco diputados fueron los que rechazaron la iniciativa presidencial por alinearse con el dictado de sus dirigencias nacionales.

Se entiende que para Morena hayan sido, como afirma Olga Romero, traidores y desleales.

Le dieron la espalda a los deseos de la presidenta Claudia Sheinbaum y es natural que los representantes partidistas del país, como la de Puebla, se vuelvan furibundos en contra de esos dos partidos.

Algo que quizá no midió la dirigente morenista es que, incluso después de la fractura del miércoles en la Cámara de Diputados, desde diversos frentes se ha querido suavizar el acontecimiento para no desdibujar la alianza que –muy probablemente– será repetida en 2027.

Porque la política es el arte de ver siempre por la consecución de los objetivos sin importar la coherencia.

¿Imagina usted en un futuro mitin electoral a Olga Romero y a Nora Merino agarradas de la mano pidiendo el voto para la eventual y renovada coalición?

Si hay coherencia entre el decir y el actuar, los cinco legisladores reprendidos tendrán que responder, al menos explicar sus motivos y pedir cierto respeto a su antigua aliada electoral.

Con mayor razón tendrán que hacerlo los dirigentes estatales del PT y el Verde, Lizeth Sánchez García y Jaime Natale Uranga, respectivamente, que por lo menos deberán simular que no agachan la cabeza frente al partido mayoritario por miedo a perder posiciones de poder.

Por supuesto, como siempre ocurre, todos le apostarán a la pérdida de memoria de los eventuales electores.

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

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