De Tapas y Pintxos
Algo delicioso para disfrutar en familia o con amigos
Erika Reyes
España es un país para saborear, por algo sus vinos y gastronomía son considerados de los mejores del mundo.
Aunque la variedad de tapas es enorme y depende en gran medida de la región donde estemos, existen 2 figuras del tapeo español: la tapa y el pincho, que parecen lo mismo pero no lo son.
La tapa surge en el siglo XVII en el reinado de Alfonso X y según la Real Academia Española de la Lengua (RAE) la “Tapa” es una pequeña ración de comida que sirve como acompañamiento de una bebida.
El pincho o “Pintxo” nació en el País Vasco en los años 30 y según la RAE es una porción de alimento tomada como aperitivo y regularmente es atravesada con un palillo que une todos los ingredientes.
La principal diferencia entre ambas es que la tapa se sirve con una cesta de pan y se necesitan utensilios para comerla y el pintxo, la mayoría de las veces lleva en la base una rebanada de pan y se come con la mano.
Una selección de tapas típicas podría ser: tortilla española, ensalada rusa, croquetas, jamón serrano, calamares fritos, pulpo a la gallega, patatas bravas, pincho moruno, sardinas y montaditos de chorizo o panceta.
Después de tanto hablar de tapas y para que no te quedes con las ganas, aquí te decimos 2 recetas fáciles, una de tapas y otra de pintxos, para compartir con los amigos o en familia.
Tapa de chipirones rellenos con cebolla caramelizada (4 personas)
8 chipirones
2 cebollas medianas
3 dientes de ajo
1 pimiento verde
100 ml de vino blanco seco
Un ramillete de perejil
Aceite de oliva
A los chipirones se les quita la cabeza, los tentáculos y se limpian muy bien. Agrégales la mezcla ya fría de la cebolla. Dóralos en un sartén con un poco de ajo y perejil. Se sirve caliente y se acompaña con vino blanco.
Pintxo de bacon (tocino) con pimiento del piquillo y queso.
4 Rebanadas de tocino o panceta
4 rebanadas de queso manchego
1 Pimientos de piquillo cortado en 4
4 rebanadas de pan
Huevo para rebozar
Aceite de oliva
Extiende la rebanada de tocino, pon encima un trozo de piquillo y encima de este una rebanada de queso. Enrolla el tocino por completo y atraviésalo con un palito de brocheta o palillo.
Bate el huevo y reboza el pincho. Fríelo en una sartén con abundante aceite de oliva, cuando estén doraditos, sácalos y ponlos en papel absorbente.
Coloca cada pincho encima de una rebanada de pan, previamente dorado en el sartén. Los cuatro se sirven calientes sobre un plato alargado.






















