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Locallunes, 4 de abril de 2022

Industria mueblera desplaza a ganadería, Chipilo exporta a Estados Unidos y Alemania

Alrededor de 250 familias de Chipilo cambiaron sus establos por talleres para labrar muebles con madera importada de Brasil y Canadá

Norma Marcial / El Sol de Puebla

Más de un habitante de esta zona asegura que la elaboración de muebles es tan fuerte como la funcionalidad de la empresa Volkswagen de México por la similitud de plazas laborales ofertadas y el terreno extranjero conquistado en la comercialización.

Del año 1984 al fin del siglo la industria mueblera tuvo su primer auge porque Segusino llegó a contratar a más de 6 mil trabajadores y competía en ventas con cualquiera en el mercado internacional.

Actualmente, Chipilo, una comunidad de cinco mil habitantes, fundada en 1880 y asentada en 600 hectáreas, registra 250 fábricas de muebles, de las cuales 33 son exportadoras y el resto maquiladoras.

El número global de empleos que la industria genera es de 14 mil, beneficiando a personas de Chipilo y de municipios como Atlixco, Puebla, San Andrés Cholula y Amozoc, por mencionar algunos.

El catálogo de piezas que sustenta el trabajo de esta industria reúne más de 700 opciones y en la elaboración de los muebles se emplea una paleta de 25 colores en la etapa de presentación final.

LA SALVACIÓN EN EL EXTRANJERO

“Chipilo ya es muy conocido en Estados Unidos porque es fabricante de muebles en México”, resalta Carlos Galeazzi Stefanoni, propietario de la empresa exportadora Rústicos Piamonte.

Desde el centro de trabajo que dirige, y emplea directa e indirectamente a 600 personas, comparte las bondades, pero también las complicaciones del arte de elaborar muebles.

Aun con las adversidades, Carlos afirma que su fábrica seguirá figurando en la competencia interna y externa porque es un legado de su progenitor y su familia.

Comparte que su catálogo de muebles es mayor a los 700 modelos y usa 25 colores en la fase de pintado, siendo el blanco el más solicitado.

Su producción es fabricada con madera de pino importada de Brasil y Canadá.

La compra en esos países porque el gobierno de Estados Unidos exige que los muebles que llegan sean producidos con madera estufada y proveniente de aserraderos regulados en materia de reforestación, lo que no sucede en México.

Galeazzi Stefanoni, con preocupación, expone que la industria mueblera ya no es negocio como antes, pero confía en que la situación mejore para el gremio y un día lleguen apoyos gubernamentales, los cuales han estado ausentes desde hace décadas.

“El gobierno pide y pide, pero no ayuda, al contrario, nos sentimos atacados por las autoridades”, concluye.

LA LECHE DEJÓ DE SER NEGOCIO

Esta empresa contribuye con una producción de 300 muebles por semana, que al año suma más de 14 mil.

Relata que en las últimas décadas del siglo pasado la empresa Segusino, dirigida entonces por Zaraín García, compitió con Volkswagen de México.

Ambas empleaban el mismo número de trabajadores, como sigue sucediendo en la actualidad, ya que la industria mueblera está en un buen apogeo.

MUJERES EN LA PRODUCCIÓN

Araceli Castro también maquila muebles desde hace dos décadas en esta comunidad. Ella combina la actividad con la administración pública y dice que a inicio de los años 90 esta industria ganó terreno en Chipilo.

Castro asegura que el 80 por ciento de la producción de muebles en Chipilo se vende al mercado extranjero, preferentemente a Estados Unidos, Canadá y Alemania, mientras que el restante 20 por ciento se queda en México.

MUEBLES EN EL OLVIDO

Los empresarios refieren que la industria mueblera ha innovado con el paso del tiempo. La madera es medida por metraje cúbico y son millones los adquiridos para abastecer la demanda actual.

Coinciden en que ahora la población prefiere muebles de color, y no tanto el encerado, como sucedía en el siglo pasado con los acabados rústicos.

“El color blanco es lo que más solicita la gente y eso es lo que producimos, porque también quieren tonos llamativos”, apuntan.

Por último, externan que a lo largo de las casi cuatro décadas de esta actividad 60 maquiladoras han cerrado sus puertas, aunque posteriormente algunas volvieron a reactivar funciones.

Reportera, editora web con más de 10 años de experiencia y aprendiz de editora de Audiencias. Mamá pollo, amante de la naturaleza, reciclo lo que puedo y soy Escorpio.

ERIKA LÓPEZ SÁNCHEZ copia

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