Análisisdomingo, 3 de mayo de 2020
El Cronista Sanjuanense
Jesusito de la portería
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Jesusito de la portería
La historia de la milagrosa imagen del Jesusito que apareció en la portería del antiguo hospital de San Juan de Dios en San Juan del Río se remonta al año 1731, cuando Evaristo Olvera, quien había dado muerte a su esposa, al estar preso, sujetado por los pies con unos grilletes junto al muro oriente de la puerta de entrada al también convento juanino, dibujó en la pared un Cristo con la cruz a cuestas.
El hospital de San Juan de Dios y su templo fueron edificados en el último tercio del siglo XVII, a la orilla del pueblo y cerca de las márgenes del río San Juan, con la misión de atender el creciente número de enfermos debido al aumento de la población y también al intenso tráfico que había ya sobre la ruta del Camino Real de Tierra Adentro.
Las crónicas cuentan que había una magnífica enfermería, además de una amplia portería donde eran atendidos los enfermos que podían ir por su propio pie. El templo era grande; tenía colocado en el altar mayor al Patriarca de la Orden Hospitalaria, San Juan de Dios, que fue nombrado Patrono del hospital. Precisamente en esa portería fue donde ocurrió el suceso: la aparición de la imagen que se conoce en San Juan del Río como El Jesusito de la Portería
Evaristo Olvera, era originario de Celaya, al igual que su esposa que en vida llevó el nombre de María Gertrudis Real. El reo, a tres días de estar recluido en la portería, el 19 de marzo de 1731, elaboró con un carbón la imagen de Jesús Nazareno y luego se le ordenó que lo borrase, lo que ejecutó en presencia del clérigo Agustín Peñaflor, responsable del hospital y otro más que lo acompañó, fray Miguel de Mora. Con un trapo mojado talló la imagen hasta que no dejó huella.
Por la tarde nuevamente vieron que estaba la imagen del Nazareno, más ostensible de lo que estaba antes de ser borrada. En vista de eso mandaron que se borrase con una piedra tezontle, hasta dejar la pared muy maltratada, por lo que el cura ordenó que se blanquease por dos veces. Al siguiente día, con gran sorpresa, vieron la imagen más clara y definida de cómo había estado las dos veces anteriores. En vista de lo que había acontecido, examinaron el caso. Reunidos varios religiosos de autoridad, entre ellos el cura párroco del pueblo Antonio del Rincón y Mendoza, determinaron que en su presencia se picara la pared. El cura mandó que se vigilara la portería.
A los dos días siguientes, maravillados todos, se encontró la imagen de Jesús Nazareno, con más viveza en el dibujo y más hermosa la imagen de como estaba antes. Se volvió a dar parte a los que se habían reunido. Acudieron a la portería y quedaron extraordinariamente sorprendidos de este grandioso suceso. Estas circunstancias hicieron que el párroco de San Juan del Río aceptara que Dios así lo había dispuesto, por lo que transformó más tarde la portería del hospital en una pequeña capilla que lleva por denominación el templo de Nuestro Padre Jesús de la Portería, al que los fieles católicos llaman cariñosamente como Jesusito de la Portería. El párroco Rincón y Mendoza mandó traer un pintor para que retocara la imagen con el mayor cuidado; ese detalle es el que vemos en la imagen hasta nuestros días.
El milagro no paró ahí. Al retraído Evaristo Olvera, se le holgaron de tal manera los grilletes que pudo sacar ambos pies y quedar libre de ellas. Además, se le abrió la prisión en la que se le había metido y quedó enteramente libre de toda pena. Convirtiendo ambos hechos en un prodigio. Los grilletes del reo permanecen colgadas al lado izquierdo del altar en la capilla.
Al religioso juanino Agustín Peñaflor, quien fue el supervisor interino del hospital en esa época, le debemos el relato de este suceso. La fiesta grande del Jesusito de la Portería es el 6 de agosto, fecha en que la Iglesia Católica recuerda la Transfiguración del Señor y, en San Juan del Río, se celebra a la milagrosa imagen. También se hizo tradición el rezar los 33 Credos cada 15 de febrero en la capilla.