Opinión / La estudiosidad y sus contrarios
En una hermosa novela del escritor húngaro Gábor von Vaszary (1897-1985) aparece una mujer así: se llama Marie, y los libros le importan un comino. Un día que su marido había llevado uno a su casa, poniéndolo descuidadamente en alguna parte, he aquí lo que sucedió:
“Se acercaban pasos a la puerta, y Marie, con todas sus buenas cualidades, entró en la habitación. Buscaba papel para encender fuego. Como no encontró ningún periódico viejo, agarró con la mayor sencillez el libro que estaba sobre la mesa…”.
La negligencia, dice Santo Tomás, es vitium per defectum, vicio por defecto, en tanto que su contrario no puede ser más que un vitium per excessum, vicio por exceso, que él llama curiosidad.
¡Ah, cuántas cosas tenemos que aprender todavía de los medievales! ¡Cuántas cosas que nosotros no habíamos distinguido, y ellos sí!













