Una platiquita panteonera
―Vea nada más tamaña tontera ―le dijo―: eso da muy mala suerte porque es poner a disposición el presente y te pueden cambiar el futuro mediante un imbunche al nombre, reduciendo y transformando los días por venir.
Así fue como se le dijo... Por eso el mismo muertero se olvidó de su propio nombre. Total, al cabo y los muertos le dicen “El encargado”. Así que nada importa lo de “Palomino patas frías”. Ya los del pueblo morirán y Llegandito con él, aprenderán a nombrarlo como se debe.













