El Fraude de la Belleza
Conflicto de interés
A la mexicana
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresiónEl júbilo por el triunfo de la tabasqueña, Fátima Bosch, flamante Miss Universo 2025, se extinguió después de que un ex miembro del jurado acusó que hubo mano negra a favor de Fátima. Según las acusaciones, el empresario mexicano, Raúl Rocha Cantú, uno de los dos dueños de la franquicia de Miss Universo, fue quien ordenó favorecer a Fátima, dada su relación de amistad y negocios con el papá de Fátima, un ingeniero industrial que ha ocupado puestos clave en PEMEX durante décadas, aunque en 2019 fue inhabilitado temporalmente por presunto enriquecimiento ilícito
Fátima, la flamante ganadora de Miss Universo 2025, dio la nota desde el desencuentro que tuvo con Nawat Itsaragrisil, el director y presidente de Miss Universo Tailandia y coorganizador del evento. El tailandés andaba muino con la mexicana por su falta de compromiso. Según él, Fátima no quiso participar en una sesión de fotos, además de que tampoco generó suficiente contenido en sus redes sociales para promocionar a Tailandia. “Tonta, cabeza hueca”, fue lo menos que Nawat le dijo a la tabasqueña en medio de las demás concursantes. Y ya encanijado como estaba, Nawat llamó a “seguridad” para que echara a Fátima del lugar. Pero eso no ocurrió, antes Fátima dio la media vuelta y se fue de ahí muy digna. Pero no se marchó sola, varias de las misses se solidarizaron con ella y la siguieron en señal de protesta. Ya después Fátima se dejó entrevistar por la prensa y ahí se descoció bien y bonito por el trato recibido. Enseguida, las benditas redes, esas que todo lo ven y todo lo juzgan, se le fueron encima a Nawat. Lo hicieron pedazos. Fue tal la paliza que Nawat tuvo que salir a ofrecer disculpas públicas. Eso, además de la lagrimita facilona y calculadora que dejó salir, para que todo el mundo viera que estaba arrepentido de su terrible comportamiento. Pasado el encontronazo, Fátima continuó participando en el concurso, hasta que fue declarada por el Jurado como Miss Universo 2025. Pura cosa bonita. Felicitaciones, fanfarrias, parabienes. Tabasco, tierra de La Barredora y bastión de López Obrador, estaba rendido ante la belleza de una de sus hijas. Todo pintaba para que Fátima, de así quererlo, se hubiera convertido en diputada o senadora de Morena. O ya, de perdida, en reina del bienestar. Hasta que las dudas sobre su triunfo comenzaron a enturbiar las aguas.
El ruido vino de parte de un ex miembro del jurado de Miss Universo, el pianista libanés, Omar Harfuch, quien antes de la coronación de la reina chula, salió a decir que en el triunfo de Fátima hubo dedazo, pues fue escogida, al igual que otras treinta concursantes, sin evaluación por parte del jurado. Harfuch fue más allá. Acusó que Fátima ganó el concurso por cortesía del empresario mexicano, Raúl Rocha Cantú, copropietario global de la franquicia y presidente de la organización Miss Universo. Como se sabe, una de las empresas de Rocha Cantú recibió un contrato por 745 millones de pesos por parte de PEMEX Exploración y Producción, cuando Bernardo Bosch, papá de Fátima, ocupaba un puesto de asesor en la empresa. Rocha Cantú es uno de esos empresarios, todo terreno, que lo mismo le entran el negocio de los energéticos que a las casas de apuestas, como el tristemente célebre Casino Royale de Monterrey, el cual era propiedad de Rocha en 2011, cuando fue incendiado por la maña.
El probable fraude en el triunfo de Fátima es algo que tal vez extraña e indigna a la comunidad internacional, pero en México algo así ya no levanta admiración. Aquí los fraudes son cosa frecuente. Y no son vistos por la mayoría de los mexicanos como algo abominable, sino más bien como un mal necesario. Un recurso de tantos para conseguir lo que se desea. El que no transa no avanza. ¿Por qué uno de los dueños de Miss Universo no podría obligar a sus empleados, léase el jurado del certamen, a que le dieran el premio a la hija de uno de sus cuates? El nuevo Poder Judicial, por citar un ejemplo, está repleto de funcionarios que llegaron al cargo, no por su experiencia o por su capacidad, sino simplemente porque está bien conectados. Claro, ya hay quien dice que Fátima debería renunciar a la corona de Miss Universo. ¿Y por qué haría algo así? Si hasta PEMEX y la presidenta Sheinbaum la felicitaron; inclusive la presidenta aprovechó la oportunidad para decir que aunque un certamen como Miss Universo puede ser muy cuestionado, Fátima es un ejemplo de que cuando hay injusticia, particularmente para las mujeres, hay que levantar la voz. Esa voz justiciera que ni la presidenta de Morena, Luisa María Alcalde, ni la titular de la Secretaría de la Mujer, Citlalli Hernández, levantaron cuando el diputado morenista, Cuauhtémoc Blanco, fue acusado por su media hermana de intento de violación y agresión sexual.
En una época en la que las mujeres y el feminismo reclaman derechos y condenan al patriarcado por sus abusos, resulta poco convincente, no que una mujer alce la voz para quejarse de maltrato, como fue el caso de Fátima, sino que lo hiciera en medio de un concurso de belleza, donde las propias participantes, con su aprobación y la de sus familias, son tratadas como mercancía; productos desechables que se exhiben ante las cámaras y, cuyo valor, depende del veredicto de un jurado de muy dudosa honorabilidad. Y vaya vueltas que da el destino, hoy la socia de Rocha Cantú en el negocio de Miss Universo, la tailandesa Anne Jakkaphong Jakrajutatip, tiene una orden de arresto en Tailandia. En tanto Rocha Cantú ha sido señalado en México de tener vínculos, lo mismo con el narcotráfico, que con el huachicol y el tráfico de armas. En cuanto a Fátima, ¿qué se le podría reprochar? Después de todo, ¿qué culpa tiene ella de que papi esté tan bien conectado?