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Análisisjueves, 20 de junio de 2019

El matrimonio Ciencia y paciencia

Lo peor para cualquier asunto que se pretenda discutir colegiadamente es quedar atrapado bajo esos signos que perturban cualquier conciencia, que impiden esa racionalidad y que provocan se impongan siempre los intereses de poder.

¿Qué sentido tiene levantar “polvaredas” con argumentos que ya están superados? No es posible estar discutiendo siempre lo que ya es una obviedad y se realiza todos los días de hecho en nuestra sociedad.

Ya en estos tiempos es muy difícil andar por la vida con tanto fanatismo a cuestas. La gente tiene derecho a desarrollar su libertad y dejar el fardo de ideas que los acompleja y les impide ver la realidad.

El matrimonio igualitario seguramente no gusta a muchos, pero es un derecho que deben tener todas las personas que quieran llevar una vida plena, sin tapujos, abiertos al mundo y cada vez más alejados del menosprecio, el insulto y el agravio, siendo homosexuales o no.

Sin duda, este es un tema en el cual la sociedad es más resistente, donde el conservadurismo y el miedo se aferran hasta la crueldad que lastima severamente a los seres humanos.

Pero muy pronto vendrán nuevos vientos, que obligarán a asumir al gobierno de Sinaloa a armonizar sus leyes en favor de los derechos humanos. ¡Ya veremos!

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

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