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Análisislunes, 24 de febrero de 2025

¿Epitafio del Cártel?

El progreso depredador

Ellos ya estaban aquí antes que el ser humano, pero la voracidad de nuestra especie los ha relegado lejos de la mancha urbana para sobrevivir y no extinguirse.

Los venados cola blanca, la identidad del puerto, lo que le da su nombre y a su equipo de beisbol, son una de las especies endémicas cuyos ejemplares son cada vez menos.

En las redes sociales nos hemos dado cuenta de cómo los venados son capaces de cruzar el mar desde zonas de la Isla de la Piedra hasta llegar a los muelles, lo que da cuenta de su capacidad de supervivencia.

Desde la esfera gubernamental, a nivel municipal, hay muy poca materia legal para proteger este ecosistema, al igual que otras especies.

Recientemente la muerte de un venado por atropellamiento en la avenida El Delfín puso de manifiesto la falta de pasos de fauna en vialidades rodeadas de predios pegados a montes o ya desmontados.

Desde la esfera federal, la aplicación de las normas oficiales para su protección se leen muy bien en el papel, pero en realidad poco funcionan a brindar protección a cualquier especie animal.

Y no solo pasa con los venados, sino con otro tipo de fauna que ya ha sido impactado por el crecimiento urbano de la ciudad.

Los ecosistemas lagunarios, por ejemplo, llámase esteros, ya quedan muy pocos porque fueron atrapados por la mancha urbana.

Estos ecosistemas son esenciales para el desarrollo de aves y reptiles, y son un vaso regulador para el embate de huracanes.

Urge sumar a las especies al desarrollo del puerto y proteger sus hábitats, que esa identidad se refleje en su cuidado.

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