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Análisisviernes, 14 de noviembre de 2025

La voz del cácaro | Los que Regresan

-Todavía no sé nada. –le contesto preocupado.

“Ya Mañana se puede llevar a Hilda”, dice detrás de mí la mujer de bata blanca. Le pregunto si conoce al enfermero grande y moreno. 

-Por la forma cómo usted lo describe, se parece a don Eusebio. –me contesta pensativa.

-¿Y a qué hora llega don Eusebio?

-¿A qué hora llega? Don Eusebio murió hace tres años, señor.

-¿Murió? –exclamo mientras se me hace un nudo en la garganta.

-Le extrajeron un riñón para dárselo a su hijo. Pero el organismo del muchacho no lo aceptó. Y falleció. Después de eso, Eusebio ya no regresó a trabajar. Dicen que se quitó la vida. En paz descansen los dos.

Vuelvo a abrazar a Hilda y me aferro a ella. No es lo que somos ni lo que tenemos, sino lo que hacemos por los otros mientras transitamos por este mundo.

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