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Análisisdomingo, 8 de febrero de 2026

Alfa y Omega / A mi manera

Hoy voy a robar la inspiración de Paul Anka, para engalanar esta columna que habla de esa maravillosa circunstancia que se llama vida, la cual me permitió disfrutar de mi existencia en este mundo terrenal.

El final se acerca ya, lo esperaré serenamente.

Ya ves, yo he sido así, te lo diré sinceramente.

Ciertamente me quedan pocos años por vivir, pero me prometo a mí mismo vivirlos lentamente, sin prisas, disfrutarlos cada minuto, saludando todos los días el paso inexorable del tiempo, haciendo lo que me gusta sin regatearle nada a mi destino.

Viví la inmensidad, sin conocer jamás fronteras.

Jugué sin descansar, y A Mi Manera.

Mañana lunes llegaré a la edad de 86, vida que ya no tengo, porque ya la disfruté, pero puedo decir que mi patrimonio existencial tiene aún la riqueza de los que me quedan por vivir.

Viví solo un amor, que para mí era importante.

Corté solo una flor y lo mejor de cada instante.

Tuve la dicha de formar una hermosa familia, regalo que Dios me dio, cumpliendo con el mandato divino de llevarla por los senderos de la moral y el respeto a los demás.

Viajé y disfruté, no sé si más que otro cualquiera.

Si bien, todo eso fue, A Mi Manera.

Puedo decir que siempre me conduje de acuerdo a los valores de cada quien, sin mirar mucho hacia arriba y, si alguna vez miré hacia abajo a alguien, fue para tenderle la mano y ayudarlo a levantarse.

Tal vez lloré o tal vez reí,

tal vez gané o tal vez perdí.

Ahora sé que fui feliz,

que si lloré también amé.

Puedo seguir hasta el final, A Mi Manera.

Cuando Dios me mande llamar (espero que no se apure mucho), estaré listo para partir sin rencores ni agravios; iré sereno, cargando en mi bagaje solo el amor de mis hijos y el de mis nietos y nietas.

Quizá también dudé, cuando yo más me divertía.

Quizá yo desprecié aquello que no comprendía.

Llevaré también el afecto de mis amigos, de aquellos que estuvieron conmigo en los momentos difíciles y que nunca tuvieron ningún reproche por alguna falta cometida.
Hoy sé que firme fui y que afronté ser como era,

y así logré vivir, A Mi Manera.

En fin, mañana lunes disfrutaré mi cumpleaños en Santa Paz, sin el bullicio de antaño, con mi conciencia tranquila, en la seguridad de que la vida nada me debe, ni yo tampoco a ella, porque nada me llevaré cuando tenga que partir al Reino de Dios.

Porque sabrás que un hombre al fin

conocerás por su vivir.

No hay por qué hablar, ni qué

Porque sabrás que un hombre al fin

Conocerás por su vivir,

No hay porqué hablar, ni que decir

Ni recordar, ni que fingir

Puedo seguir hasta el final... A MI MANERA

P.D.- Yo viví y viviré lo que me resta, siguiendo la filosofía prodigiosa de Paul Anka, A MI MANERA.

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

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