Arreglar al Hombre
ALFA Y OMEGA
Esta semana recibí vía WhatsApp de parte de dos amigos, lo que creo es una joya extraordinaria; se trata de un cuento corto con final inesperado, surgido de la inspiración del Gran Gabo y que me pareció debería comentarlo en esta columna, se llama “El Mapa”.
El cuento trata de un científico que tenía mucho tiempo buscando respuestas para solucionar los problemas del mundo, encerrado en su laboratorio para que nadie lo molestara.
El niño respondió: “Papá, yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando sacaste el mapa de la revista, ví que del otro lado traía la figura de un hombre, así que voltee los recortes y comencé a recomponer al hombre que sí sabía cómo era”.
“Cuando conseguí arreglar al hombre, dijo el niño, dí vuelta a la hoja y vi que había arreglado al mundo”.
La Moraleja del cuento es, dice García Márquez “Para arreglar el mundo, hay que empezar por arreglar al hombre”.
Gabriel, el hijo de Aracataca, en su inmensa sabiduría literaria plasmó la fórmula perfecta para la salvación del mundo, con tan sólo una corta narración nacida de lo más selecto de su inspiración excelsa.
Y qué razón tenía, desde la creación, el hombre ha utilizado su libertad, su libre albedrío para contravenir el mandamiento más sublime de Jesús, el de amar al próximo como si se tratara de uno mismo.
El mundo está como está porque el hombre lo tiene así, es culpa de la ambición humana desmedida, es resultado de una terrible descomposición moral que ha llevado a las sociedades a olvidarse de las cosas del espíritu, centrando sus aspiraciones hacia metas materiales.
El hombre se ha olvidado de su esencia divina, para entregarse a los placeres mundanos que producen el poder y el dinero.
Sí, tenía y tiene razón Gabriel García Márquez, para salvar el mundo, primero hay que arreglar al hombre.
armando_juarezbecerra@hotmail.com
P.D.- Dios no va a terminar con el mundo, será la maldad del hombre la que prenda la mecha de la detonación final.

















