Alfa y Omega / Yo necesito poco
Festejar, por ejemplo, los quince años de una hija con una fiesta cuyo costo ronda por los 45 millones de pesos, es francamente un acto fuera de la cordura, aunque se tengan todos los millones del mundo.
Antes que idolatrar al Becerro de Oro, deberíamos abrevar en las fuentes de la humildad, de la solidaridad humana, del saber y del honor, para darle lustre y fuerza a nuestro propio espíritu.
Y mire usted, amigo lector, es preferible un hijo o hija que ame a sus padres, que los respete por su rectitud y los admire por su honorabilidad, y no uno que lo mire como si fuera la alcancía de un banco.
Porque al final de cuentas, el dinero es el disolvente mundial y, si no se maneja en la forma adecuada, puede terminar con familias, con hermandades, con sociedades y hasta con países enteros.
Ahora bien, no todos los ricos son igual de ostentosos; no, la mayoría viven en el recato de su buena fortuna. Incluso algunos son solidarios con los que menos tienen y se muestran generosos en momentos en que más los necesitan.
Luego entonces, estos últimos librarán de seguro la sentencia bíblica de Mateo: “Más fácil es que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de Dios”.
En giro de 90 grados, la visita de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo a Altamira de seguro será de gran beneficio para el Sur de Tamaulipas y, sobre todo, para la tierra de Cuco Sánchez.
Si a eso se le agrega que ahí recién se inició el Proyecto del Campo Trion, pues simplemente Altamira sigue en plano ascendente en la construcción de su mejor futuro.

















