El Universo de Maxwell | Los inventores del transistor
Como preámbulo comentemos un poco acerca de las válvulas de vacío, también conocidas como “bulbos”, cuya aparición marca el inicio de la electrónica, en las primeras décadas del siglo pasado.
Por lo tanto, cuando llegó a su fin la Segunda Guerra Mundial (SGM) había un gran interés en el desarrollo de un sustituto de las válvulas de vacío, que realizara la misma función pero sin sus desventajas.
EL LÍDER
EL PRÁCTICO
El TEÓRICO
CONCLUSIÓN
El transistor es uno de los inventos más importantes del siglo XX, gracias a su desarrollo es que podemos disfrutar de toda la tecnología actual. Dejemos el reconocimiento para estas tres mentes prodigiosas, que con su desarrollo forjaron el mundo actual.
rechavarrias@upv.edu.mx
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresiónEl transistor, una de las palabras más conocidas desde hace varias décadas, es el nombre del principal responsable del desarrollo tecnológico actual. Sin él no existirían los aparatos electrónicos como las computadoras, los equipos industriales, los robots, los teléfonos celulares, los aviones, los coches modernos, los satélites, y un largo etcétera.
Los lectores mayores los recuerdan seguramente: su apariencia era similar a la de un foco incandescente, con una cubierta de vidrio, por lo que eran muy frágiles, además de que ocupaban mucho espacio, consumían demasiada potencia, y requerían un tiempo para calentar su filamento. Debido a este tiempo de calentamiento necesario, las televisiones y los radios tardaban varios minutos en su encendido.
William Bradford Shockley nació el 13 de febrero de 1910 en Londres, Inglaterra. Hijo de un ingeniero egresado del Massachusetts Institute of Technology (MIT) y de una de las primeras mujeres graduadas en la Universidad de Stanford. Su padre descendía en línea directa de los inmigrantes llegados a América en el Mayflower; tanto él como su madre eran personas reservadas, que desconfiaban de la gente, y algo paranoicas, que no podían permanecer en la misma ciudad por más de un año. Obviamente, William tuvo una niñez miserable; de hecho, no asistió a la escuela hasta que tenía ocho años. Sólo hasta que su padre murió, la familia alcanzó cierta estabilidad, instalándose en California.
Estudia su carrera en el Instituto Tecnológico de California (Caltech), y posteriormente obtiene su doctorado en el MIT. Ingresa a trabajar a los Laboratorios Bell y gana fama como un científico brillante, capaz de resolver los problemas como nadie. Con el ingreso de los Estados Unidos a la SGM, realiza importantes investigaciones para la Marina Norteamericana, para el aumento de la eficacia en el ataque a los submarinos alemanes.
Formando equipo con Walter Brattain y John Bardeen, inventan el transistor. Posteriormente, funda su propia compañía en lo que ahora es el Silicon Valley, en California. Sin embargo, su carácter arrogante lo hacía una persona muy difícil en su trato, y obviamente era casi imposible que alguien hiciera equipo con él, por lo que sus compañeros lo abandonan y fundan sus propias compañías (Intel, por ejemplo).
Posteriormente, empieza a interesarse en estudios sobre la eugenesia, al decir que la raza negra poseía un menor coeficiente intelectual, situación que se agravaba, según él, al reproducirse a una mayor tasa que los blancos. Llegó incluso a proponer que las personas con un coeficiente intelectual menor a 100 deberían ser esterilizadas. Debido a lo anterior, fue atacado y humillado, y pasó sus últimos años olvidado y en desgracia. Murió de cáncer en 1989, y fue su segunda esposa la única persona que permaneció a su lado; de hecho, sus hijos se enteraron de su muerte por los periódicos.
Walter Houser Brattain nació el 10 de febrero de 1902 en Amoy, China, y pasó su niñez en un rancho, en Tonasket, Washington, EUA. Solía decir que su gran habilidad para el trabajo manual la debía a que creció en el campo (si el lector conoce a alguien que pasó su niñez en un rancho, sabrá que es cierto, son personas muy prácticas que desarrollan ciertas habilidades especiales). Obtuvo su licenciatura en física y matemáticas en el Whitman College, y su doctorado en la Universidad de Minnesota.
Posteriormente, se integró a los Laboratorios Bell, e interrumpió su labor durante la SGM, debido a proyectos con la Marina. Cuando termina la guerra, es asignado a un equipo de trabajo, liderado por Shockley, para el estudio de los dispositivos de estado sólido. John Bardeen –un amigo de su hermano– es contratado para completar el grupo, y surge entre ellos una amistad que duraría toda la vida. Además de que forman un equipo perfecto para la investigación, ya que Brattain era un físico experimental, capaz de hacer funcionar cualquier circuito, mientras que Bardeen era un físico teórico, y formulaba la teoría que explicaba su funcionamiento.
Después de la invención del transistor, se presentan serias diferencias con Shockley, por lo que solicita ser transferido a otro grupo de investigación, y continúa su labor en los laboratorios Bell hasta 1967. Después de retirarse, regresa a su alma máter, el Whitman College, para dedicarse a la vida académica. Walter Brattain murió de Alzheimer en 1987.
John Bardeen nació el 23 de mayo de 1908 en Madison, Wisconsin, EUA. Fue un niño muy brillante, por lo que sus padres decidieron moverlo de tercer grado de primaria a la secundaria. A pesar de que sufrió la pérdida de su madre a temprana edad, continuó con su brillante carrera académica, e ingresó a la Universidad de Wisconsin a los quince años.
Posteriormente, obtiene su doctorado en físico-matemáticas en la Universidad de Princeton, e inicia su carrera como profesor en Harvard. Esto se ve truncado por el inicio de la SGM, ya que es transferido a los laboratorios de la Marina, donde trabajó en sistemas de protección contra las minas y los torpedos.
Al término de la guerra, Shockley lo invita a unirse a su grupo de investigación en los Laboratorios Bell, y le ofrece el doble del sueldo que ganaba, por lo que no lo piensa mucho y se integra al equipo. Ahí conoce a Walter Brattain, con quien forja una gran amistad. Contaba que el día que inventó el transistor, cuando llegó a su casa por la noche, le comentó a su esposa: “creo que hoy inventamos algo importante”, pero ella no le hizo caso, y siguió con la preparación de la cena.
Otra anécdota es que cuando recibió su primer Premio Nobel, durante la cena de gala, el rey de Suecia lo reprendió porque no llevó a toda su familia (sus hijos mayores se quedaron en Estados Unidos, ya que estudiaban en la Universidad de Harvard), y él le contestó: “le prometo que la próxima vez que gane el premio, los traeré a todos”. En efecto, años después se le otorga un segundo Premio Nobel, en esta ocasión por su contribución al desarrollo de los superconductores, y en esta ocasión sí se llevó a toda la familia.
Después de la invención del transistor, comienzan también las diferencias con Shockley, por lo que decide aceptar una oferta de la Universidad de Illinois. Pasó sus últimos años dedicado a la enseñanza, la investigación y la práctica del golf con su gran amigo, Walter. A pesar de todos sus logros, era una persona muy sencilla (con esa humildad que tienen las personas verdaderamente grandes), conocido por su afición a la preparación de carnes asadas, con la correspondiente invitación para que sus vecinos asistieran a su casa y compartieran la comida. John Bardeen murió en 1991.