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Análisisdomingo, 19 de julio de 2020

Iridiscencias | Laureana Wright

“Aquellos que en nuestras almas llevamos el sello

de la grandeza de nuestra nación y atesoramos en

nuestros corazones el amor de una hija, no podemos

renunciar a la esperanza de ver brillar en el rostro de

nuestro México esta nueva conquista de la libertad y ver brillar en el rostro de nuestras descendientes mujeres esta nueva conquista de progreso”.

Laureana Wright González

A mediados del siglo XIX y principios del siglo XX, la presencia de la mujer en las incipientes instituciones educativas de la época era, además de escasas, profundamente divergentes para con el hombre y la mujer.

Los padres de Laureana Wight fueron: Santiago Wright de origen norteamericano y la guerrerense Eulalia González.

En vísperas de la intervención americana en México (1846), contando Laureana con pocos meses de haber nacido, la familia se mudó a la ciudad de México en donde aprendió el inglés, francés y, por supuesto, el español.

En 1872 ingresó a la Sociedad Científica, Artística y Literaria El Porvenir, cuyo objetivo era el estudio de las ciencias, la literatura, y las artes liberales, donde Laureana publicó varios poemas en el órgano de difusión de la sociedad llamado “El Estudio”.

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Alaíde Foppa

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