Alfa y Omega / Simplemente un cuento
Él no sabía que eso era imposible...
Ángel reía y gritaba gozoso surcando el aire en un vuelo increíble que lo hacía provocar piruetas y toda clase de suertes aeróbicas. En un momento decidió salir del perímetro de la ciudad e inició un viaje hacia el mundo que no conocía.
Al llegar al lugar donde vivía, Ángel vió desde su altura a un grupo de gente alrededor del cadáver de un niño; se acercó volando y se vió a si mismo tendido en el suelo y a su mamá llorando junto él.
Angel se vió entonces igual que aquel cuadro de un querubín que su madre le decía, era su protector y que fuera el inspirador de su ilusión y deseo de poder volar, porque sabía que nunca iba a poder caminar.
Y Ángel voló al cielo para siempre.
P.D.- A veces los cuentos nos hacen entender la realidad, ¿no cree usted?














