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Análisisdomingo, 29 de diciembre de 2024

Alfa y Omega / Simplemente un cuento

Él no sabía que eso era imposible...

Ángel reía y gritaba gozoso surcando el aire en un vuelo increíble que lo hacía provocar piruetas y toda clase de suertes aeróbicas. En un momento decidió salir del perímetro de la ciudad e inició un viaje hacia el mundo que no conocía.

Al llegar al lugar donde vivía, Ángel vió desde su altura a un grupo de gente alrededor del cadáver de un niño; se acercó volando y se vió a si mismo tendido en el suelo y a su mamá llorando junto él.

Angel se vió entonces igual que aquel cuadro de un querubín que su madre le decía, era su protector y que fuera el inspirador de su ilusión y deseo de poder volar, porque sabía que nunca iba a poder caminar.

Y Ángel voló al cielo para siempre.

P.D.- A veces los cuentos nos hacen entender la realidad, ¿no cree usted?

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