Maestros, un poder debilitado
Hoy se celebra el Día del Maestro en una búsqueda para recobrar el respeto perdido
Antonio Sosa
Pasaron de ser apóstoles de la educación, consejeros, médicos, sacerdotes y los más confiados de la sociedad a una figura agredida, denunciada y atacada muchas veces por caprichos de grupos al interior de los mismos planteles.
Son los maestros figuras depreciadas aún cuando con una plática, un reconocimiento, un obsequio o una acción, han logrado salvar la vida e integridad de sus tesoros: los alumnos.
Con 52 años como maestra la profesora maderense Amalia López Amaro ha sido testigo de esta decadente evolución gestada, muchas veces, desde el mismo seno familiar donde se ha reducido el respeto a los educadores.
“Definitivamente, se me hace un nudo en la garganta, porque sí es mucha la diferencia... antes la voz del maestro era ley, era respetada, actuada y obedecida”, expuso la directora de la primaria “Melchor Ocampo”, la más antigua de Ciudad Madero.
López Amaro se jacta del respeto que sigue recibiendo de la comunidad escolar a su cargo: “hay un respeto a mi persona, tanto de niños como de maestros y padres, pero consensuemos, y en muchas escuelas se ha perdido el respeto a la autoridad educativa”.



























