Tendenciasmartes, 27 de marzo de 2018
El amor puede ser una adicción
“El amor debe ser un acto de voluntad y no solamente un arrebato emocional”
Cortesía

Durante siglos, poetas y escritores han culpado al amor de las más profundas desdichas, pasiones autodestructivas y hasta de la locura. Para el doctor Walter Riso, psicólogo, filósofo, experto en bioética y defensor de la terapia cognitiva, el amor no sólo puede causar alteraciones como la obsesión, la depresión y la ansiedad, sino también problemas emocionales que desestabilizan la autonomía psíquica y el bienestar físico en general.
Mundialmente reconocido por sus libros contra la idealización del amor, ha investigado en profundidad el tema, junto con su equipo de la Universidad Católica de Bogotá. “Cuando veo sufrir a mis pacientes por problemas de relación de pareja, sé que pasaron el límite del amor. Cuando eso ocurre, se afecta la dignidad personal y entonces empieza un juego enfermizo e irracional, para nada saludable”, asegura.
Según el autor de Los límites del amor: Hasta dónde amarte sin renunciar a lo que soy, puede considerarse al amor como una de las cinco principales adicciones modernas. “Estamos estudiando las denominadas nuevas adicciones, como ser adicto a la belleza, al celular, a internet, al trabajo y también al amor”, explica el doctor Riso. “Los resultados nos ayudan a hacer prevención. No hay que olvidar que toda adicción es una enfermedad por sí misma y, por lo tanto, tiene consecuencias altamente riesgosas”.
Desde su punto de vista, la adicción afectiva es una cuestión de salud pública y la depresión por amor no es distinta a cualquier otra patología relacionada con la depresión. Alrededor de un 75 por ciento de las consultas psicológicas tienen que ver con asuntos relacionados con el amor, cuando se vuelve irracional, posesivo y enfermizo. El equilibrio se logra, según la experiencia deRiso, si aprendemos a amar no sólo con el corazón, sino también con la cabeza. De hecho, las estructuras fisiológicas relacionadas con el afecto están en el cerebro.
“El amor debe ser un acto de voluntad y no solamente un arrebato emocional”, asegura el especialista. “Tiene sus límites y no justifica cualquier cosa. Entregarse en cuerpo y alma, dejándose de lado a uno mismo y sus propias necesidades es el resultado de creencias distorsionadas. Cuando se da fidelidad, se espera fidelidad; y cuando se respeta, se espera respeto. Existe la idea absurda del amor como generosidad absoluta. Pero la entrega sin condiciones no es saludable, si no se comparte. El amor no se obliga”.
Su propuesta consiste, básicamente, en no seguir idealizando el amor, y considerarlo una mezcla armoniosa de emoción y pensamiento. Visto de ese modo, el sentimiento implica amistad, compañerismo, solidaridad, afinidad de principios y respeto por los valores y los derechos humanos del otro. En su práctica clínica, el doctor Riso registra casos de pacientes que accedieron a practicar el intercambio de pareja, por ejemplo, pero sin sentirse a gusto, o a tomar medidas de presión extremas para manipular a la pareja.
Al enfrentar a sus pacientes, descarta la ayuda del psicoanálisis y prefiere un trabajo enfocado enmodificar la manera de pensar y el comportamiento, más que una terapia que se concentre en la catarsis del paciente durante la hora de consulta. “Puedo asegurar que la terapia cognitivo-conductual es la que mejor funciona, porque logra confrontar al paciente con sus problemas y cambiar la forma en que procesa la información mirando la realidad tal cual es”, puntualiza el doctor Riso, que combina la práctica profesional con la enseñanza, la investigación y la escritura.EUROPA PRESS N. S.