La mujer y la docencia
Lupita es una maestra consentidora con sus alumnos; el amor a su profesión le ha ayudado a superar obstáculos
RUTH PADILLA
Sin embargo, ha demostrado que las mujeres dentro del sector educativo no son un sexo débil y han demostrado superarse cada día más.
Dijo que el reto más fuerte al que se ha enfrentado fue cuando llegó el primer día de clases a enfrentar su realidad en un aula designada.
Expresó que tuvo críticas al principio por sus compañeros varones “porque todavía era una etapa donde nos discriminaban como mujeres, sin embargo, todo fue cambiando y hemos demostrado que no somos el sexo débil que pensaban”.
Todos en algún momento pasamos por esto hasta los hombres, ahora ya todos somos iguales y tenemos los mismos derechos.
Con una sonrisa manifestó que ama ser maestra pero también adora estar frente a sus niños que en cada momento le dan alegría con sus ocurrencias.
He tenido días donde me siento triste por diferentes circunstancias, pero al llegar a mi aula y ver sonreír a mis pequeños y unos más cariñosos que te llevan obsequios, créeme que me hacen mi día, ellos son mi vida, amo esta carrera.
Satisfacción personal
afirma la maestra Lupita, como de cariño le dicen.
Ella es una joven maestra que como mujer también ha visto lo difícil para desempeñarse laboralmente en todos los aspectos; le gusta leer, bailar, salir a tomar el café con sus amigas.
Guadalupe Hernández / Docente
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