Sazón que se comparte en redes sociales
El restaurante La Polonesa se mantiene en el gusto de sus clientes gracias a la estrategia digital que ha instrumentado durante la pandemia de Covid-19
Elizabeth Ríos / El Sol de Toluca
Durante la actual pandemia por Covid-19, los dueños del restaurante La Polonesa han confirmado que el buen sazón puede compartirse en redes sociales.
Esta estrategia los ha mantenido a flote en el sector restaurantero del Estado de México. Uno de los más impactados por la contingencia sanitaria.
La Asociación de Bares y Restaurantes de la entidad (Asbar) indica que había 76 mil unidades económicas de este tipo, de las cuales el 40% se ubicaban en el valle de Toluca y el resto en la zona conurbada a la Ciudad de México.
Sin embargo, estimaciones de los mismos restauranteros indican que un 15% ya no podría volver a abrir, con lo cual se perderían 54 mil empleos.
Sin embargo, en La Polonesa siguen cocinando ese sabor que no aleja a sus clientes.
Son dos de los ingredientes con los cuales enfrentan la actual contingencia: calidad y tecnología.
La pandemia terminó por inducirlos a las ventas para llevar, entregas a domicilio y publicidad en las redes sociales.
A diferencia de la pandemia de influenza AH1N1 en 2009, la pandemia de Covid-19 puso en riesgo las ventas de La Polonesa, sin embargo, la coyuntura fue enfrentada con la citada estrategia de publicidad digital.
“Tuvimos que recurrir a estrategias que quizá habíamos contemplado, pero no adoptado, por ejemplo, el que repartidores en moto llevaran nuestros pedidos a los comensales que los solicitan en redes o en nuestro WhatsApp Bussiness”, señaló Omar.
En tiempos de adversidad han tenido que dar un giro a su servicio.
Receta Original
“En realidad el negocio que compramos no era nada, no había ventas en lo absoluto según lo que nos comentaban las cuatro cocineras que estaban en ese momento”, cuenta don Joaquín.
Durante el primer día de La Polonesa se sirvieron albóndigas y entomatado, mismos que acompañaron de arroz y sopa de pasta. Ese día no hubo sobras.
Y de la mano de la señora Balbina, las cocineras fueron recuperando el sabor para atraer a los comensales.
Quince años después de que emprendieron su negocio, la señora Balbina enfermó y se ausentó de su establecimiento por casi tres meses, lo cual también detonó un cambio en el establecimiento.
“Mi esposa se enfermó, la operaron y tenía que guardar reposo por casi tres meses. Fue cuando yo me hice responsable del negocio y me di cuenta de las carencias que tenía el negocio y de que en espacio ya era insuficiente”, contó Don Joaquín.
Años después lograron expandir su negocio y en la actualidad cuentan con dos sucursales de La Polonesa, una está ubicada en la colonia Independencia y la otra en el Barrio de San Bernardino.
Para don Joaquín, La Polonesa también es sinónimo de su proyecto de vida al lado de su esposa.
“Nosotros tomamos muy en cuenta el cambio generacional y vamos innovando, pero sin dejar de lado la calidad y tradición que nos caracteriza”, concluyó.
































