El megaparo incluirá bloqueos en carreteras, entre ellas de Zacatecas para exigir seguridad y cumplimiento de acuerdos tras aumento de violencia y abandono sectorial.
Productores de Guadalupe, Vetagrande, Trancoso y Pánuco exigen la reapertura urgente del centro de acopio en Tacoaleche para frijol, advierten protestas si no hay respuesta.
¿Te quedas fuera de la conversación? Mandamos a tu correo el mejor resumen informativo.
Vistas, admiradas, reconocidas y confrontadas las dos multitudinarias, imponentes e impresionantes manifestaciones, la del domingo 13 de diciembre convocada desde la sociedad organizada y la del pasado domingo 27, impulsada desde el poder presidencial, ambas trazadas en la misma ruta pero con distintos objetivos y consignas, la primera por la democracia y defensa de las instituciones electorales y la segunda, por la celebración de los 4 años del gobierno de la cuarta transformación del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien fue largamente ovacionado y sucesivamente aplaudido en cada arenga sustentada como informe de hechos y realidades de bienestar hacia la gente.
Frente a ese panorama político, en el horizonte se advierte una bifurcación, una verdadera encrucijada para mexicanos y zacatecanos, por un lado, el humanismo mexicano que como modelo de gobierno lanzó el Presidente de la República, como su legado político adelantado dos años y que tendrá que desenvolverse explícito y más claro hacia la población; y por el otro, la alternativa opositora que intenta rehacer una poderosa alianza capaz de competir por la Presidencia y el Congreso en 2024, y con liderazgos políticos, partidistas y sociales reconocidos. En otras palabras, el pueblo bueno y sabio que marchó con el Presidente y el pueblo disidente y opositor al que califican como conservador, neoliberal, hipócritas, traidores y corruptos, la polarización, el odio y las fobias entre dos Méxicos muy alejados del diálogo y conciliación.
Con esa maximización y superlativa sublimación del poder presidencial, López Obrador logró revertir la estigmatización que se pretendió de su movimiento del domingo como una contramarcha y la convirtió en el más glorioso triunfo político y pre-electoral. Hasta impulsó la versión de una amenaza de muerte en su contra, para minimizar y mostrar indiferencia, despreocupación, lo que exhibe que la operación de instrumentos de manipulación, son inagotables, demuestra creatividad y elevada imaginación para convencer de su veracidad.
En este contexto, aquí en Zacatecas, ausentes los más destacados liderazgos políticos de gobierno, y de los partidos Morena, del Trabajo y Verdes Ecologistas, la marchita y breve manifestación organizada por las fuerzas del senador José Narro Céspedes, el Frente Popular de Zacatecas, sin querer queriendo, fue superada en multitud, emoción y organización por la tradicional peregrinación de La Preladita, en su regreso de la Catedral al Convento de Guadalupe.
En este cruce de caminos políticos ya marcados por la división, profunda escisión donde abundan las divergencias y diferencias irreconciliables, ante la creciente atmósfera de zalamería, lambisconería, sumisión y desatada intolerancia con intrigas perversas entre adversarios y enemigos, también aparecen síntomas de convergencia, confluencia, conjunción y coincidencia de fuerzas políticas y sociales que ya conforman una vigorosa alianza para contender potencialmente en 2024. Así pues, han transcurrido dos eventos políticos masivos, que lamentablemente para el país, no anticipan unidad con debate respetuoso, y sí adelantan episodios degradantes del quehacer político, efectos muy alejados de la reconciliación que urge a los mexicanos.