No se vale que por negligencia en las gestiones y por errores estratégicos de autoridad, se ponga en riesgo la atmósfera de entusiasmo, optimismo, tranquilidad y estabilidad del Festival Cultural Zacatecas 2026, que inicia el sábado 28 con la más espléndida y espectacular programación, que, como nunca, adquiere el más elevado nivel de interés entre la población, los jóvenes, adultos mayores, niñas y niños, entre los turistas que han reservado su estancia del 28 de marzo al 11 de abril, la celebración de los 40 años de un acontecimiento cultural muy zacatecano, que ha evolucionado y ahora trasciende nacional e internacionalmente.
Que el gobernador David Monreal afirmó que Zacatecas goza hoy de condiciones favorables para incorporarse al desarrollo nacional, que se haya presentado el programa del festival por todo el país, en la Cámara de Diputados y entre las federaciones de migrantes en Estados Unidos; y que el Obispo Sigifredo Noriega Barceló, llame a la ciudadanía y a los actores políticos a actuar con prudencia y evitar la polarización, son expresiones de calidad política y moral que se pueden derrumbar con hechos y dichos que ahora brotan de los sectores productivos y de las fuerzas políticas, coincidentes en exigir respuestas a las demandas de los campesinos y maestros.
Las voces gubernamentales del estado cometen el error al rechazar corresponsabilidad ante los conflictos bajo el argumento de que corresponden a la federación, porque deben demostrar capacidad de gestión para respaldar a los productores zacatecanos que resienten el abandono y atención a sus justos reclamos; como también equivocan la estrategia de cerrar vialidades desde Guadalupe, cuando el bloqueo de los campesinos está frente a la Comisión Federal de Electricidad en Zacatecas, comportamiento que se interpreta deliberado desde la Dirección de la Policía de Vialidad, con la maldita y perversa intención de afectar a la población, a los turistas y viajeros que lo sufren.
Estas actitudes abusivas de poder trascienden negativamente hacia los horizontes nacionales, una carga mediática que lesiona al Estado ante la celebración de la fiesta cultural máxima, por la enormidad programática que significan talentos artísticos como Pablo Alborán, Napoleón y Mocedades, Alondra de la Parra, Billy Idol, Fonseca, los Fabulosos Cadillacs, los Auténticos Decadentes, Revisiting Creedence, Marc Martel, Vivaldianno Shining Venice y el Rhapsody Of Fire, todo un elenco en Plaza de Armas, pero además el foro de música del mundo en la plazuela Miguel Auza. Debe considerarse, que en las mismas fechas se proyectan festivales similares en San Luis Potosí y Durango.
A solo tres días del gran comienzo, urge que los interlocutores gubernamentales superen la negligencia en su gestión, impulsen el diálogo y negociaciones en serio, urgen soluciones, porque “el campo no es problema, es solución”, consigna que hay que hacer realidad y no lavarse las manos para solo señalar que son problemas de la federación. Zacatecas merece y requiere que sean generadas las óptimas condiciones de armonía, serenidad, tranquilidad y estabilidad social, el sano ambiente que se necesita para que se presente en la normalidad el Festival Cultural Zacatecas 2026, en su 40 aniversario, y las celebraciones religiosas de la Semana Santa, que también son tradición a conservar.