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Análisisviernes, 19 de agosto de 2022

Razones

Un día amanecemos con la noticia de que en dos estado, Jalisco y Guanajuato, la violencia explotó: vehículos y OXXOs incendiados.

Horas después, como un virus, lo mismo sucedió en Chihuahua, en donde la violencia fue aún más radical: civiles asesinados, vehículos incendiados y OXXOs quemados.

Baja California vino al último, la tendencia fue la misma: vehículos y OXXOs en fuego.

Suena repetitivo, pero ese es precisamente mi objetivo ¿por qué en todos los casos hubo OXXOs quemados?

La primera opción es una coincidencia. La segunda es que se trata de una estrategia que mediáticamente puede vender: los grupos criminales saben que esa es una empresa en conflicto o disputa con el gobierno, atacarlas, literalmente, puede echarle más leña al fuego.

La tercera opción es la más peligrosa y está basada, aclaro, en meras conjeturas. Puede ser que los ataques a los OXXOs por parte de una banda criminal estén enfocados a debilitar a otras bandas crimínales. Me explico a continuación.

Se trata de lo siguiente: el proceso a través del cual el crimen organizado deja de dedicarse únicamente a actividades delictivas y pasa a desempeñarse en rubros dentro de la legalidad ya sea en el sector público o en el privado.

Pensemos, por ejemplo, lo que sucedió en Colombia cuando Pablo Escobar fue diputado o lo que ha sucedido con algunos grupos terroristas que logran pasar de la violencia a la política.

Se ha hablado de que algunas bandas se dedican ya a la venta de tabaco y cerveza, los OXXOs, por su presencia en todo el país, serían los puntos de venta ideales: en lugar de cobrar derecho de piso, ahora piden contratos de exclusividad.

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

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