Migrante zacatecano administra bunker para deportados
No hay datos públicos sobre cuántos exmilitares han sido deportados, p
Agencia AP
"Recuerdo que me llevaron a la frontera, me abrieron una puerta y ya", comenta. "Te quedas perdido".
No estaba acostumbrado a hablar español y tampoco sabía cómo ganarse la vida. A los seis meses de deportado, volvió a cruzar ilegalmente. En 2010 le detuvieron de nuevo y le deportaron de por vida. Entonces montó "el Bunker".
Unos batallaron para buscar trabajo, otros lo consiguieron en lugares como call-centers donde valoran su inglés. Algunos fallecieron lejos de la que siempre consideraron su casa. Otros vieron morir a los suyos con una frontera de por medio.
Pese a todo, su patriotismo hacia Estados Unidos se mantiene firme.
"Tenemos una enorme deuda de gratitud con todos los hombres y mujeres que han luchado por nuestra nación pero no podemos hacer excepciones a las leyes", mantiene Shimkus, coronel retirado del ejército.
La iniciativa legislativa más reciente la presentó en febrero Lorena González, congresista demócrata de California y esposa de un marine que sirvió en Irak, quien apuesta por crear un fondo que ayude legalmente a los veteranos a tramitar su retorno.
Eso podría ayudar a personas como Barajas, quien ya hace un año solicitó su naturalización con ayuda de abogados y espera una respuesta oficial este mismo mes.
La tristeza, sin embargo, no les hace olvidar la cadena de mando y a quien le deben lealtad.
"Donald Trump es el comandante en jefe y tenemos que trabajar con eso", dice Barajas. "Somos militares".























