Revisa la calidad de los materiales y acabados: Uno de los primeros indicios de autenticidad es la calidad del material. Los productos originales suelen tener costuras firmes, etiquetas bordadas, cierres resistentes y acabados limpios. Si notas hilos sueltos, etiquetas mal impresas o logotipos desalineados, es probable que se trate de una copia. En el caso de tenis o ropa deportiva, verifica que el logotipo esté bien colocado y que los colores correspondan al modelo oficial que aparece en la página de la marca.
Compara precios y verifica el empaque: Si el precio parece demasiado bueno para ser verdad, probablemente lo sea. Las grandes marcas mantienen rangos de precios similares incluso con descuentos. Además, revisa el empaque: los productos originales suelen venir en cajas firmes, con etiquetas, códigos de barras y sellos de seguridad. Evita los artículos que se entregan sin caja o con envoltorios genéricos, especialmente si se trata de electrónicos, perfumes o cosméticos.
Busca códigos o números de serie: Los artículos originales —sobre todo electrónicos o accesorios— cuentan con números de serie únicos que puedes verificar en el sitio web oficial de la marca. Antes de comprar, pide al vendedor que te permita encender o probar el producto; si se niega, puede ser una señal de alerta.
Verifica el tipo de vendedor: Aunque muchos vendedores ambulantes trabajan honestamente, no todos los puestos cuentan con productos de procedencia legal o garantizada. En lo posible, busca puestos establecidos o con autorización municipal, y desconfía de quienes se niegan a dar comprobante de compra.