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Análisismartes, 24 de octubre de 2023

Banderas en el mar

¡Faltaba más!

Sin embargo, cuando nos bajamos un fuerte aire nos pegó en la cara y, aun desde lejos, pudimos ver que el mar estaba muy picado, como si estuviera de mal humor.

Algunos estaban distraídos comprando chácharas o buscando una pulmonía con tal de pasearse un ratito, nomás que en eso empezó a llover y nos cambió todos los planes.

A mí me dieron un paraguas nomás, que nunca entendí si era para que lo abriera o para que lo cerrará, porque cuando lo quería abrir se cerraba y cuando lo quería cerrar ya estaba abierto.

Después de algunos intentos, mejor opté por dejarlo, pues ya no supe si eso que tenía en mis manos era un paracaídas, una escoba maldita, un árbol viviente o un papalote.

Cae cae cae.

Se va a bolina la imaginación, buena cuchilla la picó.

Llegué a pensar que, de un jalón, cual, si me trepara en unas sábanas, ascendería al cielo, como Remedios La Bella y me iría para siempre a los altos aires en donde no podrían alcanzarme ni los más altos pájaros de la memoria

Pero no nada de eso

Nada más se me figuró, no anden creyendo todo lo que les dicen porque al rato, cualquier loco los engaña.

Supe lo del chubasco porque a lo lejos, allá abajo, vi que ondeaban unas banderas negras, o rojinegras, si bien me acuerdo y esos colores indicaban, mínimo, una advertencia, ya sea para que no se metieran a bañarse o, si lo hacían, era bajo su propio riesgo.

Esto de las banderas se trata de un código internacional basado en colores que es necesario conocer para evitar accidentes, recomendaciones y cuidados para mantenerse seguros y disfrutar en el agua.

Ignoro quien lo clasificó así, si fue al azar, si el que lo hizo se dejó llevar por los colores de los equipos de futbol, o si echó un tin marín o si tenía alguna afectación daltoniana, pero esas son las reglas y tendríamos que respetarlas.

Tendríamos, dije, pero es aquí en donde la cochi tuerce el rabo.

Todas las advertencias están en inglés o en español. no en arameo o escrito en taquigrafía. No hay pretexto para no leer los anuncios ,salvo entre los bañistas predominen las personas con discapacidad visual o un alto porcentaje de disléxicos .

Es decir, por más que suceda, no se agarra juicio y el pueblo bueno y sabio sigue terco a confiar en su libre albedrío

Qué bueno que su autoestima esté tan alta, nomás debe quedar claro que soldado advertido ni muere en guerra o lo que es lo mismo, sobre aviso, no hay engaño

Es cierto que hemos padecido muchas desgracias o tragedias a consecuencia de la negligencia o la corrupción gubernamental, pero vale decir que de este lado ciudadano también nos da por ser irresponsable

A quien lo haya definido así, no le falta razón. Somos propensos al desafío, pareciera un deporte en el cual gana el participante que en más ocasiones intente jalarle los bigotes a un león.

La lista es amplia: el juego de la ruta rusa, el desafiante que se pasa la luz roja, el que comercia con juegos pirotécnicos o pólvora, el contagiado y luego contagiador por puro atrevimiento al desairar las recomendaciones y por ese estilo hasta el infinito.

Estén a la vista o no, sean imaginarias o figuradas, simplemente, alrededor nuestro se encuentran puestas muchas banderas. Ya es cuestión de cada quien, y su civismo si las respetamos o no, pero también en ese desafío que cada uno se encargue de sus propias consecuencias

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