Defienden dos, atacan cuatro
Yo no sé si la delincuencia se acabará algún día o propio de la condición humana, durará para siempre.
Yo no sé.
Así de fácil. Así de asimétrico.
Atacan dos, defienden cuatro.
Esa era mi lógica y no teníamos porqué sufrir los siniestros del crimen.
Así pensaba yo, pero entiendo que eso era parte de mi inocencia que hasta ahora conservo.
Eran muchas las películas que había mirado seguramente y como en estas, los buenos vencerían a los malos, volvería la calma, se iría el peligro y todos viviríamos felices para siempre.
Creeré que la fuerza pública vencía siempre porque su aliado era el pueblo bueno y sabio, y juntos eran dinamita.
Sí, es una cursilería o un lugar común resumirlo así, pero quiero decir que había una especie de pacto ya que, por encima de todo, nos importaba la tranquilidad y queríamos conservarla.
La violencia agarró parejo y al interior de las fuerzas del orden la trasgresión de la ley, el dinero mal habido, los abusos de poder tomaron un rumbo exponencial que no tiene para cuándo detenerse.
No.
Desde años atrás pero sobre todo en la historia reciente, el Estado, en ningún nivel ya no es el gran protector, sino al contrario, jugó a traición y en nombre de la democracia nos grita ¡arriba las manos!
"Si no puedes con el enemigo, únete a él " pudo concluir y así lo hizo, sin pensarla dos veces.
El mal nos tiene a su merced y a tiro de piedra.
Cuánto riesgo y sin mucho por hacer porque es su ofensiva, estamos en clara, muy clara desventaja.
Mírenlos: ahí vienen, son insaciables.
Así no se puede.
Defienden dos, atacan cuatro.
Y aún hay más.














