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Análisis29 de octubre de 2025

Ida y vuelta. José Ángel Rueda / El pitcher

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Visto desde una perspectiva externa, el juego acepta cientos de posibilidades que hacen de la búsqueda de esos tres strikes una batalla apasionante y plagada de tensión en la que la línea entre ser el héroe o el villano es prácticamente invisible.

Imagino los nervios de acero que deben tener esos hombres cuando la cuenta está llena, y las bases también, y saben que un hit o un jonrón puede costar una temporada entera. O más que eso, quizá, y la ilusión de toda una afición se pone en entredicho.

Entonces llega ese momento en el que el pitcher desahoga toda la tensión acumulada y pega un grito de alivio o esconde las emociones detrás de la sobriedad de su gesto, para luego emprender el camino de vuelta al dugout, y las cámaras enfocan su marcha triunfal, pero también profundamente solitaria.