Entre los detenidos se encuentra un hombre de 44 años que, según registros, ya había ingresado anteriormente al sistema penitenciario por lesiones en riña
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Hasta ahora no existe un pronunciamiento específico sobre qué acciones se pondrán en marcha en el municipio de La Paz, después del repetitivo discurso relacionado con el rescate de comunidades marginadas de ese y otros municipios mexiquenses, denominado pomposamente Plan Integral para la Zona Oriente del Estado de México.
Los tres niveles de gobierno, pintados de guinda, dicen que están “echando toda la carne al asador” para mejorar las condiciones de vida de miles de familias de la región, pero en el caso de las inundaciones en La Paz, lo mismo que en otros municipios, no se ve cómo ejecutarán proyectos para evitar desastres que incluso alcanzan a la Línea A del Sistema de Transporte Colectivo Metro.
Los propios funcionarios que colaboran en el gobierno que encabeza la alcaldesa Martha Guerrero Sánchez, advierten que el problema es añejo y admiten una realidad geográfica que no se percibe por dónde podrá revertirse, y es el hecho de que el agua siempre va a buscar las partes más bajas que, para desgracia de la población y de los usuarios del Metro, abarcan el tramo de las vías férreas y gran parte de comunidades, como las Valle de los Reyes y Valle de los Pinos.
A pesar de la presentación extraordinaria del Plan Integral para la Zona Oriente del Estado de México, como un instrumento que dará alivio a múltiples rezagos en municipios de la región, más allá de la propaganda gubernamental o mero truco publicitario, la realidad es compleja y lo sabe de sobra la administración de La Paz, donde la alcaldesa de Morena no tiene más opción que pedir ayuda a la federación y al estado para atender las inundaciones que rebasan su capacidad de respuesta.
El caso de La Paz es sólo uno de los problemas que en materia de inundación muestra y demuestra que lo maravilloso del Plan Integral para la Zona Oriente del Estado de México sólo queda en el discurso, y al gobierno municipal de Martha Guerrero Sánchez únicamente le quedará repetir los rezos de los gobiernos federal y estatal, pues aun cuando los objetivos son ambiciosos, la realidad rebasará la retórica clientelar.
GRUPOS criminales siguen dominando cada vez más territorios municipales, aun cuando el discurso oficial asegura un supuesto combate a organizaciones delictivas. Las gavillas de hampones que hacen base en Tepito tienen presencia en Naucalpan, donde el delito de extorsión y el narcomenudeo son sólo dos actividades que azotan a la población.
A pesar de que recientemente tres extorsionadores fueron detenidos, según información de la Fiscalía estatal, aún existen células que siembran el terror en comunidades, pues las familias naucalpenses son quienes tienen la información real de lo que sucede, no las autoridades municipales…
A PROPÓSITO de habilidades de malandros para desplazar a las autoridades, luego de la captura de “El Choko”, en el municipio de Ecatepec, presunto cabecilla criminal que utilizaba una organización “social” como fachada para cometer diversos delitos, la Fiscalía del Estado de México tuvo que cesar y proceder contra dos mujeres que trabajaban en la institución de procuración de justicia, señaladas de servir desde las entrañas del Ministerio Público estatal a este sujeto, lo que demuestra el grado de contaminación criminal que históricamente ha caracterizado a la fiscalía mexiquense, conocido de sobra por altos mandos…
DESPUÉS del ataque con arma de fuego contra el titular del organismo de agua de Cuautitlán Izcalli, Christian Emmanuel Laguna Reyes, durante un recorrido de inspección en uno de los tanques de la zona de Cumbria, hasta el momento se sigue manejando la versión de un intento de asalto, y el gobierno municipal afirma que las investigaciones continúan su curso.
El asunto es que para nadie es un secreto que el agua y la sequía se han convertido en un binomio perfecto para generar estrategias de lucro en muchos municipios, tal y como ocurría en la pasada administración de Ecatepec, donde desde el gobierno se ordenaba cerrar las válvulas, para sólo surtir agua a través de pipas, las cuales eran vendidas a la población, en una de las expresiones más viles y ruines de la delincuencia de cuello blanco.