Siendo muy joven, ayudó a la economía familiar aprendiendo el oficio de zapatero y guarachero, pero no fue sino hasta principios de los sesenta del siglo pasado cuando arribó a la capital queretana, desde Jalpan, para seguir el llamado de su vocación educativa. Se inscribió, gracias a una beca, en la Normal del Estado, y se recibió de profesor con el mejor promedio, lo que le permitió ser maestro, y luego director, en escuelas de Pedro Escobedo. Regresaría más tarde a Jalpan, donde fue director de la escuela Adolfo López Mateos.
Pero Roberto Berrones Montes, quien había nacido, en 1944, en Río Verde, San Luis Potosí, tenía inclinaciones artísticas evidentes: Aprendió a tocar la guitarra y formó el trio Los Elegantes, y luego una agrupación de música moderna a la que nombraron Comparsa Los Conquistadores, en donde colaboró por siete años. Igualmente, en su momento participó en la Estudiantina de la Universidad Autónoma de Querétaro.
Berrones fue también aficionado a la pintura, tomó clases con el maestro Agustín Rivera y se convirtió en un excelente acuarelista, destacándose en la pintura de las misiones franciscanas de la Sierra Gorda, al tiempo que abrevaba de las costumbres y la historia de Jalpan de Serra.
Ahí, en el corazón serrano, fue nombrado promotor cultural, regidor de educación y cultura, y más tarde, responsable de las actividades que más le entusiasmaron y le granjearon el respeto de la población jalpense: cronista municipal y director de la Casa de la Cultura, donde se desempeñó con eficiencia por quince años.
El maestro Berrones, con sus publicaciones, sus investigaciones y su participación en la crónica del municipio de Jalpan, se convirtió en un referente cultural de la región y en la voz autorizada para responder las interrogantes que en la materia se presentaban. Era parte esencial del entorno de aquel lugar, donde montó un restaurante en la plaza principal.
En días pasados se anunció su fallecimiento y el pueblo le organizó una sentida despedida, en la que estuvieron presentes las autoridades municipales y la secretaria de Cultura del Estado. Se fue un grande de la promoción y preservación cultural de la Sierra Gorda. Se le echará mucho de menos.