Aunque la inversión en infraestructura y equipamiento educativo presenta retos, el compromiso de todos los actores educativos para superar estos obstáculos es fundamental si queremos tener un futuro mejor y más equitativo.
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La educación es uno de los pilares fundamentales para el desarrollo de una sociedad, ya que es la herramienta que permite el crecimiento personal, social y económico de los individuos. Uno de los mayores retos a los que se enfrentan los sistemas educativos de muchos países es la falta de inversión en infraestructura y equipamiento. La falta de infraestructura y equipamiento educativo tiene como consecuencia una reducción significativa en la calidad de la educación que reciben los estudiantes, lo que se traduce entre otras condiciones en un temprano abandono escolar. Esta situación afecta de manera desproporcionada a los estudiantes más pobres, quienes suelen tener menos acceso a una educación de calidad.
Al hablar de infraestructura educativa óptima nos referimos a aquellos espacios y elementos que permiten el desarrollo integral de los estudiantes y docentes, así como una educación de calidad. En este sentido, es importante considerar varios elementos necesarios para construir una infraestructura educativa óptima y funcional. Uno de ellos es el espacio físico adecuado para la enseñanza y el aprendizaje, que debe ser seguro, confiable y cómodo para los usuarios. Este espacio debe contar con las dimensiones necesarias según la cantidad de estudiantes y docentes que lo utilizarán, teniendo en cuenta las normas y reglamentos establecidos por las autoridades educativas competentes para garantizar la seguridad y el bienestar de la comunidad educativa. (Aprendizajes-clave.com.mx)
Además de la infraestructura, el equipamiento también es esencial para el aprendizaje. Es fundamental la implementación de tecnologías de la información y la comunicación (TIC) que permitan la interacción y comunicación entre los estudiantes y docentes, así como el acceso a la información y el conocimiento necesarios para su formación integral. El equipamiento también es esencial para el aprendizaje. La tecnología es una herramienta indispensable en la educación y su inclusión en la enseñanza ha sido beneficiosa en muchos aspectos. El equipamiento tecnológico adecuado ayuda a los estudiantes a mejorar sus habilidades y a ser más eficientes en la búsqueda de información. Por otro lado, la infraestructura educativa también debe contar con espacios recreativos y deportivos, que permitan la realización de actividades deportivas, recreativas y culturales, que contribuyan al desarrollo de habilidades físicas, sociales y emocionales de los estudiantes, fomentando la convivencia, la cooperación y la solidaridad entre ellos.
Hay quienes afirman que la infraestructura no es determinante en el aprendizaje, sin embargo, otros estudios señalan que, en América Latina, la influencia de la infraestructura sobre los resultados de aprendizaje es moderada (Francisco Miranda López en Scielo Perfiles Educativos). La afirmación es clara respecto a su asociación con mejores resultados educativos: …estudiar en una escuela con suficientes espacios físicos de aprendizaje, es decir, una escuela con agua potable, baños, electricidad, teléfono, biblioteca, algún espacio para el deporte o reuniones colectivas de los alumnos y con aulas dotadas de los materiales básicos está generalmente asociado con mejores aprendizajes escolares (Scielo.org.mx 2017).
“Lo anterior obliga a la implementación de programas y proyectos educativos innovadores, que promuevan la formación integral de los estudiantes, fomentando el desarrollo de habilidades y competencias necesarias para su vida cotidiana y profesional. Estos programas deben ser diseñados de acuerdo con las necesidades y características del entorno en el cual se desarrollan, promoviendo el aprendizaje significativo y el desarrollo de habilidades sociales, emocionales y cognitivas, para formar ciudadanos críticos, reflexivos y comprometidos con su entorno”.
En México, comenta Patricia Vázquez del Mercado, con base en la información pública disponible en el documento “Principales cifras del Sistema educativo de los Estados Unidos Mexicanos” de los últimos tres ciclos escolares, existen avances muy marginales en la infraestructura escolar; por ejemplo: del ciclo escolar 2018–2019 al 2021–2022 disminuyeron las escuelas que cuentan con sanitarios independientes en un 2.4 por ciento y la conexión a internet en 7.9 por ciento. Del ciclo escolar 2018–2019 al 2021–2022 las escuelas que cuentan con lavabo de manos aumentaron en 14.9 por ciento, con sanitarios mixtos 10.2 por ciento, con agua potable 5.3 por ciento, y con electricidad un 4.3 por ciento. De acuerdo con la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (2022), durante el ciclo escolar 2020–2021 solo 61.7 por ciento de las primarias y 65.5 por ciento de las secundarias del país contaban con los 4 servicios básicos (electricidad, agua potable, lavado de manos y sanitarios); en esa misma condición se encontraba 62.8 por ciento de los planteles de educación media superior. Es decir, una tercera parte de los centros de los tres niveles carecía, al menos, de un servicio indispensable para una operación adecuada.
De acuerdo con el estudio realizado por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) por el regreso a clases luego de los confinamientos por la crisis sanitaria: “Información estratégica para el regreso a clases en México 2021“, se encontró que las escuelas comunitarias enfrentan los mayores retos para garantizar el ejercicio pleno del derecho a la educación, ya que estas ofrecen menores niveles de infraestructura. La carencia más importante en escuelas comunitarias se relaciona con el acceso a servicios básicos, como agua, drenaje y electricidad; mientras que, en las escuelas de educación indígena, el rezago más notable se presenta en el servicio sanitario y en segundo lugar en el mobiliario. De acuerdo con el CONEVAL, el 27.2% de las escuelas primarias y secundarias públicas del país no tienen acceso al agua potable, mientras que 32.4% de ellas no cuentan con servicios básicos para el lavado de manos, en un entorno en donde la pandemia no se había terminado.
En diciembre del año pasado Arturo Rojas, de El Economista, expuso que “ante los persistentes problemas en infraestructura y servicios básicos en las escuelas públicas del país, la organización Mexicanos Primero instó a las autoridades educativas y legislativas a garantizar el derecho aprender de niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Mexicanos Primero estima que se requieren 51,932 millones de pesos, para garantizar la infraestructura básica en todos los planteles del país, además de 46,551 millones anuales para su mantenimiento. Asimismo, se necesitan 167,024 millones de pesos para atender el déficit en equipamiento tecnológico y acceso a internet. De acuerdo con la organización, 7 de cada 10 planteles de educación básica a media superior no cuentan con internet y la mitad no tiene aulas con equipo de cómputo para su uso pedagógico. “Existen miles de planteles donde lo básico para que las y los estudiantes puedan aprender no está garantizado”, comentó la organización. “Garantizar el derecho a la educación no es sólo una obligación del gobierno federal y estatal; es un imperativo social. Las niñas, niños y adolescentes deben estar, aprender y participar en espacios que verdaderamente les permitan ejercer este derecho”.