Justicia ambiental para el Golfo de México
La gravedad se multiplica porque el petróleo ya invadió la Laguna del Ostión, alcanzando puntos frente a comunidades indígenas, en un territorio donde el mar es el sustento, la cultura y el futuro de cientos de familias.
Además, los reportes incluyen afectaciones dentro del polígono de un Área Natural Protegida de enorme relevancia: la Reserva de la Biosfera Los Tuxtlas, lo que vuelve este hecho todavía más delicado y exige un estándar superior de protección y respuesta institucional.
Esta no puede ser la normalidad: la gente no puede ser el “primer respondiente” sin equipo, sin coordinación y sin información.
En mi calidad de Senador de la República e integrante de la Comisión de Marina, he presentado un Punto de Acuerdo para que el Estado actúe con toda su capacidad. Acciones concretas, transparencia y reparación del daño, es lo que espera el pueblo.
La ausencia de información clara sobre acciones de monitoreo, contención e investigación, genera incertidumbre y agrava el daño.
Hay reportes públicos que señalan que aún no se informa el origen del petróleo, y que existen indicios reportados por investigadores mediante imágenes satelitales sobre una mancha mar adentro que podría dispersarse hacia Tabasco y Veracruz.
Este derrame no es sólo un problema ambiental: es un asunto de justicia social.
Cuando se contamina el mar, se contamina la economía familiar; cuando se contaminan playas, lagunas y manglares, se afectan alimentos, salud y seguridad de comunidades enteras.
La gente del sur de Veracruz y Tabasco tiene derecho a vivir sin que su territorio sea tratado como basurero industrial. Las comunidades y organizaciones han sido claras: el Golfo de México es un lugar de vida y no debe seguir siendo sacrificado.
Vamos a acompañar a las comunidades hasta que haya resultados: atención en campo, información pública, sanciones si corresponden y restauración ambiental.
Defender el mar es defender a México.















