La maestra Lety
Hasta hace tres años, a Leticia Ramírez Anaya, entonces flamante directora de Atención Ciudadana de la Presidencia de la República, le gustaba leer novelas, “sentir el sol, tomar mi café y pensar tonterías”.
Eso le confesó en julio de 2019 a Jannet López Ponce, reportera del diario Milenio.
“¿Cómo terminaste aquí?”, le preguntó la reportera de Milenio hace tres años.
“Siempre tuve afinidad por apoyar a la gente. Fui maestra de niños que desertaban de la escuela; yo debía buscarlos en la calle y mantenerlos en la escuela para recuperarlos. Siempre tuve ánimo de apoyar socialmente”, respondió.
Ramírez Anaya proviene de la cultura del esfuerzo. Su padre fue minero y obrero en una fábrica de plásticos y, su madre, ama de casa porque fueron cinco hermanos.
En 2019 ya pensaba en su legado. “Sería el de tratar de entender el servicio público como una oportunidad de dar más que de recibir. Que se entienda que efectivamente hay –existimos– muchas personas comprometidas con que haya paz y tranquilidad en el mundo”.
Veremos qué cuentas entrega en 2024.













