Noche de Luna
El amanecer no dura toda la mañana
Una tormenta no dura todo el día
El ocaso no dura toda la tarde
Esto no será gris para siempre
Todas las cosas deben pasar
La oscuridad sólo se queda en la noche
George Harrison/All things must pass
Las noches ya no huelen a jazmín.
El ambiente de la ciudad ha cambiado en forma acelerada.
Nada es como antes.
La violencia sustituyó a la tranquilidad.
Esa luna descrita por el músico y compositor Juan Santiago Garrido Vargas (Juan S. Garrido) durante su visita a la ciudad tiene otro rostro.
El originario de Valparaíso, república de Chile, vio un ambiente totalmente ajeno al que predomina hoy en calles, avenidas, parques, colonias, unidades habitacionales y fraccionamientos.
Esa noche en la que sobre una servilleta escribiera las primeras líneas de su composición musical en mesa del desaparecido Café Estadio, adquirió un semblante pálido.
El menú de la capital veracruzana es otro, diferente, distinto, aterrante.
La fisonomía de la ciudad de la cultura dejó el color luminoso de la intelectualidad por el grisáceo de la amenaza de muerte.
La capital de Veracruz no es igual a la conocida hace quince, treinta o cincuenta años.
La guerra que desatara el presidente Felipe Calderón Hinojosa contra el narcotráfico y produjera más de 150 mil muertos y más de 30 mil personas desaparecidas, todavía no termina.
Xalapa es hoy uno de los escenarios más sangrientos del país, en donde se libra batalla campal entre el crimen organizado, la delincuencia independiente, los cárteles del narcotráfico y políticos corruptos.
Ni serenata ni lluvia de plata ni arrullo de sueño ni flor de azahar ni olor a jazmín.
La tensión social aumenta con los problemas económicos, desempleo, impunidad y miedo, mucho miedo, abundante miedo. ¡Terror...!
carloslucioacosta@gmx.com















