Propuestas, S. A.
Es mejor quedar mal por
decir la verdad, que perder
la confianza de alguien por
sostener una mentira.
Pedro Bergman/En Plenitud
Los candidatos a la presidencia de la República y a la gubernatura de Veracruz hablan de la definición de prioridades.
No se sabe por qué le ponen tanta crema a sus tacos de canasta. No es necesario ser político, alcalde, diputado, senador, gobernador, presidente del país, militar en determinado partido o disponer de licenciatura en Economía, para saber lo que sucede en el entorno.
Los aspirantes a cargos de elección popular insisten en elaborar una agenda —conjunto de actividades a desarrollar a corto, mediano o largo plazo—, que contenga las demandas básicas de la población.
Se percibe que estas damas y caballeros nacieron en algún lugar del país o del estado, pero tienen años de no vivir dentro del territorio.
Y no sólo eso, sino que también en ese tiempo no leyeron periódicos, revistas, visitaron portales de Internet, programas de televisión o radio.
Es una vergüenza sepulcral el empleo de las mismas líneas argumentales en el discurso pronunciado hace seis o 18 años.
Las necesidades colectivas no han disminuido, sino por el contrario, aumentan y diversifican de una manera temeraria.
Leamos algunas de las recopilaciones en revisiones de periódicos, revistas, libros y consultas a una que otra página digital.
Temas que han datado hasta el cansancio el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) y el Consejo Nacional de Población (Conapo), para no echar mano de informes emitidos por instituciones extranjeras sobre el país y el estado.
Los candidatos deben construir en este preciso momento un programa a operar en las primeras semanas de su mandato, si el voto los favorece, de lo contrario entraríamos en la gastada línea política del "más de lo mismo".
Recurrir a la retórica como presunta salida de emergencia puede significar cansancio. Y un pueblo agotado, desde el punto de vista de la evolución histórica, es peligroso, muy peligroso, excesivamente peligroso.
Pensemos...
carloslucioacosta@gmx.com













