Tapar el Sol
Nada es permanente,
excepto el cambio.
Heráclito de Efeso/
Sobre la naturaleza
Si los medios de comuncación social no educan ni fomentan la cultura, al menos influyen en la manera de pensar de la población lectora.
La realidad ha demostrado que el sistema educativo público con todas y sus mil imperfecciones técnicas y humanas, ha servido a la confección de una precaria manera de actuar del ciudadano común y corriente.
Los sectores dormidos han despertado con una serie de cuestionamientos de carácter político, económico y social.
La protesta verbal no sólo a tomado la plaza pública y el bloqueo de calles, sino también la denuncia expresada en ruedas de prensa nacional y extranjera.
La sociedad pasiva e indiferente transformó en fuerza activa y en poder de unidad.
Con las limitaciones y traiciones que ello conlleva, cada vez los grupos minoritarios adquieren voz de mando, de cuadro dirigente.
Y una buena parte del despertar de consciencia radica en los reducidos espacios educativos y la otra en medios de comunicación de presunta factura independiente.
Ya no es fácil engañar a ése segmento de mujeres y hombres que en determinado momento de la historia, controlaban los invasores europeos con la oferta de piedritas de colores y espejos relucientes.
La comunicación amplía su horizonte con el telégrafo, la radio, el cine, la televisión y la internet.
La información veráz y oportuna ha derribado los muros más consistentes impuestos por dictaduras, monarquías y democracias corruptas.
Tapar el sol con un dedo, cada vez resulta mucho más difícil ante el reto de las nuevas tecnologías dominadas por el valor incuestionable de la inmediatez.
El mundo de la divulgación periodística se ha reducido al tamaño de una canica, las distancias cada vez resultan mucho más cortas y el conocimiento se expande con la furia del estornudo.
Uno de los casos más contundentes lo representa el Whatsapp, servicio de mensajería que en cuestión de segundos comunica información casi a la velocidad de la luz.
La vieja leyenda del tapar el sol con un dedo ha sido derrotada en diversas batallas. Aún así, todavía existen nostálgicos que empecinan en negar realidades gráficas y textuales, registradas en el campo político, económico y social de la región.
Las palabras también envejecen.
El sexto, de los once principios de la propaganda creada por Paul Joseph Goebbles Oldenhausen, ministro para la Educación Pública y Propaganda en el régimen de Adolfo Hitler Polzl, ya no produce los efectos deseados.
Si una mentira --apunta-- se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad.
Ya no es fácil engañar al lector, la manipulación de la palabra se debilita, la construcción de argumentos se deteriora. No es posible tapar el sol con un dedo ni con los 19 restantes del cuerpo humano.
Todo cambia, guste o no guste.
carloslucioacosta@gmx.com












