¿Qué es la violencia comunitaria? La Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la violencia contra la Mujer (Convención Belém do Pará) define la violencia contra la mujer como cualquier acción o conducta basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual, psicológico o la mujer tanto en el ámbito privado como en el público; es decir, en los espacios públicos (la calle, el transporte, los parques, etc.) o la comunidad (incluyendo su barrio, lugar de trabajo, así como en instituciones educativas o de salud).
A diferencia de la violencia en el ámbito privado, que es ejercida principalmente por una persona conocida o del ámbito familiar, la que se presenta en la comunidad es ejercida mayoritariamente por personas desconocidas (por ejemplo, cuando tiene lugar en la calle) o por personas del entorno comunitario (vecinal, laboral o escolar) de la mujer o niña.
En México, la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia define esta violencia como “los actos individuales o colectivos que transgreden derechos fundamentales de las mujeres y propician su denigración, discriminación, marginación y exclusión del ámbito público” (Art. 16). Son ejemplos de esta violencia, si sufres: 1.- Tocamientos, “Piropos”, insinuaciones sexuales, frases sobre tu cuerpo que te incomodan o humillan (acoso y hostigamiento sexual). 2.- Burlas, imágenes o comportamientos agresivos, ofensivos o intimidatorios. 3.- Negación de libre tránsito y acceso en bares, tiendas, deportivos, clubs y otros espacios públicos. 4.- Restricción de tu participación en festividades, actividades o toma de decisiones comunitarias (Ojo en este último).
De manera general, otro elemento por el que se identifica la violencia comunitaria es que estas manifestaciones a las que se enfrentan las mujeres en los espacios públicos son toleradas, justificadas o minimizadas y frecuentemente cuando ellas se oponen a esta violencia, reciben aún más. Por lo anterior, es habitual que a las mujeres se les culpe por la violencia que experimentan en el ámbito comunitario con frases como: ¡Ella tuvo la culpa por andar sola! ¡Eso te pasa por vestirte así! ¡Eso les pasa por andar de locas! ¡Estos lugares no son para mujeres! En las sociedades donde imperan estas circunstancias, es frecuente que haya una relación entre la violencia comunitaria y la que se ejerce en el ámbito privado.
El Estado y sus agentes comenten violencia, ya sea por acción u omisión (las servidoras y los servidores públicos) al no garantizar el respeto de los derechos y libertades de las mujeres, porque muchas veces ellas o ellos, ejercen la violencia comunitaria, bloqueando a las compañeras de la misma comunidad de mujeres, como: hablando mal de ellas, minimizando su trabajo, instancia donde van ya se expresaron mal de ella, para que tenga mala imagen, coartando su labor de activista y lucha social, persona a la que encuentran hacen lo mismo señalándola y diciendo cosas que no son verdad, o lo que conocemos como “veneno puro”, habladurías, esto es violencia ¡señoras! y más viniendo de una servidora pública, el juzgar, demeritar, impulsar el odio, rechazo y discriminación hacia tu propia compañera, es una violencia extrema, porque dañas sus emociones, imagen, provocando que pierdan credibilidad. Pero es más grave, porque viene de una servidora pública que está en una instancia que es para proteger a las mujeres, y es ella quien ejerce la violencia en la comunidad de mujeres, no es necesario dañar físicamente, con la boca también se lastima y afectas en todos los ámbitos. ¿Por qué actúa así? Se siente agredida, por su inseguridad, siente que la opacan, no le conviene una mujer inteligente, porque no es de tu grupo, “por qué no te conviene que sobre salga más que tú”, porque no sigue tu línea, porque no mueve la cola, porque no es borrega, porque es gorda, flaca, alta, chaparra, por ser atractiva e inteligente, o porque te cae mal, porque estas frustrada, insatisfecha, pero algo peor, siente envidia y temor que la desbanque. Lo triste es que demuestra que no es feliz con lo que hace, porque daña a su propio género. ¡No!, ¡no mujer! No debes ser portadora de la violencia para tu propio género, con esto las haces tus víctimas y re victimizas cometiendo doble delito. ¡Cuidado!
Es tan delicado ahora el hablar de una mujer, bloquear su trabajo y es tan fácil, el abuso de autoridad de una servidora pública o servidor público, utilizando su poder para menos cavar la dignidad de otra mujer, generando, odio desprecio y que atenten contra su persona, trabajo y patrimonio, es un delito. Así que reflexionen señoras y si de verdad quieren el bien para las mujeres, no lastimen ni hablen mal de sus compañeras, porque tarde o temprano todo se sabe y las afectadas pueden denunciar por la vía penal y vía civil, porque dañan no solo la imagen y realizan violencia comunitaria, también cometen el delito de daño moral y ese delito está muy penado y fácil de comprobar. Si necesitas ayuda escribe a este correo.