Pues el sol, en su eterna lucha, es resguardado por las mujeres guerreras que protegen su paso por el inframundo; mientras que la luna le ofrece el olor y color de las hermosas flores de sospó. y Dolores Aramoni comenta “que representa un minúsculo penacho”.
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“Los oficiantes del Carnaval Zoque Tuxtleco aún continúan reuniéndose tres días antes del Miércoles de Ceniza, para realizar esta alegórica celebración en donde podemos observar la majestuosidad de su tributo, la belleza de su tradición y la grandeza con que cada participante realiza su propia ofrenda ritual...”. Angélica Altúzar.
En efecto, al igual que hace muchos años, que se pierden en la historia del tiempo, los danzantes tradicionales de Tuxtla se reúnen para iniciar la celebración ritual del fin del antiguo Calendario agrícola de 360 días; por eso donde los 5 días faltantes no son tomados encuenta, lo que permite romper el orden de las cosas. Pero el último día es de guardar y vigilar, ya que el mundo podría acabar.
La representación del sol es realizada ritualmente por el personaje principal, vestido de color rojo y coronado con un hermoso penacho de plumas de guacamaya, adornado con otras de pavo real ylos llamados “chocolatillos”, que son adornos, que ahora son elaborados con vistosos listones. Así como un carcaj, representativo de poder y nobleza; además de una pequeña hacha ritual, especie de cruz con brazo transversal oblicuo, y un pequeño carrizo gemelo, que suena en los cambios de ritmo, para que las viejas bailen alegremente y realicen los gritos acostumbrados.
Las “viejas” (suyuetzé) son representadas por hombres vestidos con la antigua vestimenta tradicional de las mujeres zoques, es decir el “costal” azul marino o la “naguilla” y el huipil blanco, con ribete negro en el cuello de corte cuadrado y las mangas cortas bordadas con hilo negro, en punto de cruz. Además del rebozo amarrado con un paliacate sobre la cabeza y en las manos un “garabato” de madera.
Y la reinita (alacandú) lleva un pequeño gorro rojo, con un espejo en cada uno de sus cuatro lados; viste con falda roja, huipil blanco, pañoletas sobre la cabeza y hombro izquierdo, así como un pequeño jicalpestle con flores de sospó, que va ofreciendo al Napapoketzé, durante la danza. Cabe mencionar que esta vestimenta no ha cambiado, más que mínimamente, y desde hace algunos años se ha ido recuperando algunos detalles perdidos anteriormente; también que ha conservado su música, de herencia prehispánica, a lo largo de muchos siglos.
Y aunque tal vez para muchos no tenga la espectacularidad de los realizados en otros pueblos, es notable que ninguno de ellos ha encontrado un penacho con la belleza y espectacularidad del que tenemos aquí, representando su cosmovisión ancestral con el antiguo padre sol y sus inmemoriales acompañantes nocturnos.
El Carnaval zoque o Jatajamaetzé (baile del Padre sol), se realizará del sábado 25 al lunes 28 de febrero, “levantando” (iniciando) el baile en tres diferentes lugares. Así que uno inicia en la 7ª. Poniente entre 10ª. y 11ª. Norte; otro en la 4ª. Sur y 9ª.Poniente y otro más en la 8ª. Sur, casi esquina con 8ª. Poniente. Esto permite vislumbrar que, a pesar de diversos problemas que siemprehan acontecido, a esta tradición todavía le restan muchos años de sobrevivencia.
El recorrido del primer grupo se realizará de Norte a Sur, el segundo grupo será de Sur a Norte, ambos por el rumbo Poniente, y el tercero por el rumbo Sur, entre Poniente y Oriente; y todos recorriendo diferentes domicilios de personas que forman o han formado parte de nuestras tradiciones zoques, en donde normalmente somos recibidos con mucho gusto y alegría, ya que ofrecen diversas bebidas, antojitos y una pequeña cooperación para el gasto de las comidas.
Para el domingo los grupos recorrerán el lado contrario al del primer día, ya que ni el calor, ni el cansancio, lograrán menguar la alegría y ganas de continuar bailando, para preservar nuestras costumbres y tradiciones,desde las 8 de la mañana hasta las 8 de la noche, cada día.
Cabe mencionar que este baile se ha adaptado a iniciar el día sábado debido a los compromisos laborales de los participantes; aunque algunos años se bailaba, según la tradición,de domingo a martes, tal como debe ser. Pero con los cambios de días, por motivo de trabajo de la mayoría de los participantes, ahora se baila los días sábado y domingo. Pero hasta donde tenemos memoria, en ningún año se ha dejado de realizar.
Y así, cada grupo de baile terminará en diferentes domicilios, ya entrada la noche, pero también con la nostalgia y petición, ante el altar, de estar presentes el próximo año, con lo que se da por finalizada esta celebración ritual. Tizcotá a todos aquellos que de una u otra forma han apoyado nuestras tradiciones zoques desde siempre y hasta nuestros días (Los Zoques de Tuxtla. Año XII. No.575. 16/02/17).