Culturamartes, 27 de febrero de 2018
El Centro Histórico de Comitán en franca demolición
El asunto comienza a adquirir visos de escándalo. Cuando ocurrió el
Luis Armando Suarez
entretejas1@hotmail.com

Miles de edificios en el país considerados Patrimonio histórico, afectados por los sismos de septiembre pasado, no han sido atendidos.
En Comitán, sin necesidad de sismos, se demuelen edificios catalogados en el Centro Histórico ante la mirada indolente de las autoridades municipales y el INAH.
El asunto comienza a adquirir visos de escándalo. Cuando ocurrió el sismo del 8 de septiembre primero y luego el del 19 del mismo mes, el año pasado, todos comenzaron a prometer las perlas de la virgen para ayudar: los partidos políticos se apresuraron a insinuar que destinarían las prerrogativas que les concede el INE –pero que es dinero popular- para ayudar a los damnificados (mucho se discutió de que no se trataba de una donación en este caso sino de una restitución de los dineros públicos a una mejor causa); los apoyos internacionales comenzaron a fluir hacia nuestro país; se abrieron cuentas de supuestas organizaciones sociales para encausar la ayuda. Comenzó la desconfianza de quién era realmente honesto y honorable para hacerse cargo de esos recursos. El sospechosismo comenzó a desincentivar a las almas piadosas. En Chiapas, inclusive, debido a esos sucesos nos enteramos que los 800 millones destinados por el Congreso para el Fonden (Fondo de desastres naturales) habían cambiado de destino en el mes de abril previo. Y en el colmo de la desvergüenza, volvieron a solicitar en calidad de empréstito otros 700 millones para subsanar el enorme boquete que estaba comenzando a ser analizado minuciosamente.
Apenas ayer leía en los diarios nacionales, con un dejo de estupor, que en Puebla y Tlaxcala comienza ya a manifestarse un profundo malestar por la falta de atención que se ha dado a los cientos de edificios prehispánicos y coloniales que fueron dañados por los sismos y que no han sido atendidos. Se dice que los recursos no han sido destinados para ello, e inclusive lo que corresponde a los seguros contratados con Banorte no han podido tampoco ser utilizados por un asunto de orden jurídico-administrativo. Todo ello habla de la falta de interés de las autoridades para atender nuestro patrimonio cultural. Claro que es inmediato también y urgente atender a la gente que padeció la pérdida parcial o total de su vivienda. Pero han pasado ya más de 5 meses y tampoco hay avance en ese sentido.
En la Ciudad de México, por ejemplo, se denuesta popularmente al responsable de resolver esa problemática, mientras que él hace maletas para irse a buscar una candidatura que lo exonere de sus responsabilidades administrativas y legales. Y en la Asamblea dos líderes de sus respectivos partidos políticos se apoderaron del botín y pretendían hacer proselitismo electoral con esos dineros que suman varios miles de millones de pesos.
Es cierto que estamos padeciendo una situación terrible en el país: inseguridad, crisis económica, desconfianza generalizada, principalmente hacia los gobernantes y los partidos políticos, cientos de miles de muertos en los dos sexenios más recientes (el 2017 ha sido, según las estadísticas) el más violento de la última década –aunque las cifras se contradicen, pareciera que nadie atina a contar ni sumar adecuadamente en un país en que ni al mero mero le salen bien los números; pero en medio de este cataclismo social y económico, tampoco podemos descuidar la memoria cultural que nos da identidad. No podemos seguir aceptando que la cultura sea un sector que pueda esperar para pasado mañana y cuyo quebranto consuetudinario no es tan sólo un suceso inocuo para la historia de nuestros pueblos.
Por eso resulta alarmante este otro escenario que, sumado a lo que ocurre en el resto del país, se presenta en Comitán y que es algo terrible. Esto tiene que ver con la indolencia de las autoridades municipales y del INAH al no sólo no detener la acometida inmobiliaria que está destruyendo el Centro Histórico, sino que al parecer la está solapando.
Desde 1997 Comitán tiene a la vez un hermoso Centro Histórico y un reglamento que debería resguardarlo, protegerlo, si las autoridades locales cuidasen de ello. Pero resulta que la Dirección de Desarrollo Urbano, a través de la ventanilla única, y la Delegación local del INAH en vez de oponerse, permiten que ocurra la destrucción en este preciso momento de tres inmuebles catalogados como patrimonio edificado dentro del perímetro de protección.
El Observatorio Ciudadano de Comitán ha tomado ya cartas en el asunto y espera que el grueso de la ciudadanía respalde su actuación para evitar que prosiga la destrucción del Centro Histórico de Comitán. Es verdaderamente lamentable la indolencia con que se están conduciendo el gobierno municipal, el INAH, e inclusive el Colegio de Arquitectos de Comitán –le cabe responsabilidad ética y moral en ello-, que fue desde donde se respaldó desde 1995 la Conservación del Centro Histórico de Comitán, el no sólo ha sido orgullo de los pobladores sino un importante detonante para ir convirtiendo a este ahora Pueblo Mágico en un destino turístico primordial para quienes visitan Chiapas. Están matando la gallina de los huevos de oro, podría decirse. Duele transitar a diario las calles del terruño y presenciar esta masacre cultural.
Ya no podemos esperar que la indolencia acabe con lo que tenemos, ni la corrupción, puesto que pareciera haber un tufo que apunta hacia ello; pensar en que podremos contar en el futuro con cualquier otro fondo que escape a la rapiña de la clase política para revertir este desastre, sería continuar caminando por los senderos de la sinrazón que es, al parecer, la única razón que mueve al gobierno municipal y a la delegación local del INAH.