Don Carlos nos legó obras fundamentales para el
conocimiento de ese pueblo mayanse: El diccionario
Español-Tojolabal; La semántica del tojolabal y su cosmovisión;
Los hombres verdaderos y
Aprender a escuchar, enseñanzas maya-tojolabales,
entre otros.
En aquella ocasión cobré conocimiento de dos obras
suyas fundamentales para conocer la historia de Comitán y de
Chiapas en general: Génesis históricas de Chiapas
(1522-1532). El Conflicto entre Portocarrero y Mazariegos, por
un lado, y República de Indios. Pueblos mayas en Chiapas,
siglo XVI.
El Templo Santo Domingo de Guzmán en Tuxtla Gutiérrez, fundado en 1560, es un referente histórico, religioso y social, especialmente durante la Semana Santa, cuando miles participan en sus tradiciones y actividades comunitaria
Fáciles de preparar, económicas y llenas de sabor, estas empanadas caseras se mantienen como una de las recetas favoritas en los hogares chiapanecos durante la temporada
Católicos en Tuxtla Gutiérrez participan en el viacrucis desde la Catedral Metropolitana de San Marcos, siguiendo una reflexión sobre la vida, familia y fe, y conmemorando el centenario de la guerra cristera en México
Desde París hasta el Estadio Azteca, colectivos, artistas y activistas han convertido el arte urbano, las intervenciones simbólicas y los actos públicos en una forma de crítica contra los costos sociales, ambientales y territoriales que dejan los Mundiales
Fáciles, económicos y llenos de sabor, estos tacos crujientes siguen siendo uno de los platillos más preparados durante la Semana Santa en hogares chiapanecos
El jueves y viernes Santo forman parte de los días más importantes de la Semana Mayor al conmemorar los últimos momentos de Jesucristo y dando origen a diversas tradiciones
Desde playas vírgenes hasta zonas hoteleras de lujo, estas bahías destacan por su belleza natural, arrecifes y actividades ideales para el descanso y la aventura en Oaxaca.
Los Lenkersdorf, Carlos y Gudrun, llegaron a Chiapas en los primeros años de los setentas, allá por 1972. Primero estuvieron en la Diócesis de San Cristóbal un tiempo y después se trasladaron a Comitán, en los terrenos de La Castalia. Desde ahí impulsaron un arduo trabajo de recuperación y conocimiento de la cultura tojolabal, don Carlos, y de la historia de Comitán, su compañera, Gudrun. En esta región estuvieron a lo largo de 20 años. Esa historia me la relató hace un par de años, salpimentada de centenares de anécdotas, debajo de un frondoso fresno, en La Castalia precisamente, el padre Ramón, informante y guía de don Carlos por todas las cañadas tojolabales.
Mi admiración hacia ellos ha ido creciendo con los
años y se inició decididamente allá por el 2004, cuando yo
editaba la revista Entre Tejas, primera época, en que fui a buscar
para entrevistarla a la Dra. Gudrun Lenkersdorf. Recuerdo que me
recibió en su cubículo de investigadora en el Centro de Estudios
Mayas, perteneciente al Instituto de Investigaciones Filológicas
de la UNAM, en la Ciudad de México.
Durante la entrevista la Dra. Gudrun me contó cómo
una mañana durante su estancia en Comitán, pasando por el parque
central, frente al templo de Santo Domingo de Guzmán, se había
encontrado tiradas en la calle cajas de cartón y una gran
cantidad de legajos y fojas pertenecientes al archivo parroquial
que habrían de ser en esos días enviados a la cueva de Tio Ticho,
lo cual constituye uno de los más detestables y siniestros sucesos
para el estudio de nuestra historia local. Parte de ese material
luego fue recuperado y llevado al Archivo Histórico del Estado,
resguardado por la UNICACH en la capital del Estado.
Aunque bastante desconocidos todavía en la
actualidad, ese par de títulos - Génesis históricas de
Chiapas y República de Indios- fueron
minuciosamente gestados gracias al acucioso trabajo de la Dra.
Gudrun a lo largo de casi dos décadas de investigaciones en el
Archivo General de Indias, en Sevilla, España; el Archivo General
de Centroamérica, en Guatemala; el Archivo General de la Nación;
el Archivo Histórico Diocesano, en San Cristóbal de Las Casas; el
Archivo Histórico de Comitán, entre muchos otros. Nos enseñó
las fuentes de investigación para el conocimiento de nuestra
historia chiapaneca; la metodología para abordar el tema. Gracias
a ella se hizo un corte entre la historia oficialista y los nuevos
rumbos de la historiografía chiapaneca al darnos a conocer
documentadamente los sucesos previos a la llegada de Diego de
Mazariegos y sus fundaciones de Chiapas de los Indios y Chiapas de
los Españoles (Chiapa de Corzo y San Cristóbal de Las Casas,
respectivamente); es decir, el protagonismo previo de don Pedro de
Portocarrero quien fundó en 1528, meses antes que las otras
poblaciones, el poblado llamado San Cristóbal de Los Llanos
-procedente de Santiago de los Caballeros (Antigua, Guatemala)- en
las inmediaciones de lo que actualmente es Comitán.
Creo que aún no hemos sido del todo justos y
agradecidos con esa titánica labor emprendida, en este caso me
refiero a la historiadora Gudrun Lenkersdorf, para el mejor
conocimiento de la historia fundacional española de nuestros
pueblos. Sin temor a equivocarme, dudo que haya más de dos casos
similares a éste que nos obsequió la Dra. Gudrun, en los más
de 122 municipios de nuestro Estado.
Por eso fue tan emocionante para mí aquella
ocasión, en el 2012, cuando Eduardo Galeano, ese otro gran
defensor de la cultura y los pueblos originarios de nuestra
América y autor de esa célebre obra en que tantos hemos abrevado:
Las venas abiertas de América Latina, en que se refirió
a los Lenkersdorf durante una charla que ofreció el autor uruguayo
para la presentación de su libro Los hijos de los
días:
“Ellos supieron escuchar –dijo Galeano-; Carlos
y Gudrun Lenkersdorf, que habían nacido y vivido en Alemania,
estos ilustres profesores viajaron a México en 1972 y entraron un
17 de marzo al mundo maya, a una comunidad tojolabal y se
presentaron diciendo: hemos venido a aprender. Los
indígenas callaron y un buen rato pasó antes de que alguno
explicara lo que provocó ese silencio. Es que es la primera
vez que alguien nos dice eso y aprendiendo se quedaron ahí
Gudrun y Carlos durante años y años. De la lengua maya
aprendieron que no hay jerarquía que separe al objeto del
sujeto..porque yo bebo el agua que me bebe y soy mirado por
todo lo que miro…y aprendieron también, bien aprendieron, a
saludar así de maya manera, yo soy otro tú, tú eres otro
yo”.