Recordemos la célebre frase de Napoleón Bonaparte: “Las guerras se ganan con dinero, no con soldados”, en efecto, el control mundial del dinero lo poseen los EE.UU. Pero para obtenerlo se hace necesario, invadir, someter, explotar y controlar, países, regiones, todos los recursos naturales que ellos no tienen. Vivimos en México, país que es rico en recursos, que países poderosos han ambicionado desde épocas pasadas y hasta la fecha. Recomiendo la lectura del gran historiador austríaco Friedrich Katz en su libro: “La guerra secreta en México”, en sus contenidos, perfectamente documentados, nos enseña los intentos de los países con dinero, ambicionaban al nuestro, con un apetito feroz. Personas, empresas, monopolios y consorcios, penetraron a nuestro territorio, con el cobarde apoyo de mexicanos traidores a la patria, para otorgarles concesiones leoninas sobre sobre nuestros yacimientos mineros y de hidrocarburos, enormes predios para uso agropecuario, nuestros mares, para saquear camarones, los mejores, que se sirven en los mejores restaurantes de EE.UU. y parte de Europa. Lo más grave, la explotación de la fuerza de trabajo de miles de mexicanos, que vivieron y viven con carencias elementales. Hoy, la feroz ambición del dinero de los EE.UU. quieren Groenlandia, Venezuela, Irán, Ucrania y otros países, para apropiarse de sus recursos naturales. Ya anunciaron los “inversionistas” de Wall Street, de la Casa Blanca y del Pentágono, que el petróleo venezolano, será de empresas norteamericanas y ¡cuidado que algún país compre hidrocarburos de Venezuela, se enfurecerá el consorcio Rockefeller y “triste su calavera”. Pero regresemos a Groenlandia, enorme isla en medio de mares polares, qué de épocas remotas, los esquimales, provenientes de Asia, casi al término de la glaciación Würm, poblaron parte de su helado territorio. Posteriormente, navegantes vikingos que habitaban, Dinamarca, Noruega y Suecia arribaron al territorio de la enorme isla, también poblaron Islandia y hay indicios arqueológicos que visitaron, hasta regiones de Terranova. El líder fue Leiff Eriksson, gran navegante Vikingo, descendiente de Erik el Rojo. ¿Si los EE.UU. ya tienen bases militares y meteorológicas y de espionaje, qué más quieren? Desde luego que los recursos naturales, los pretextos les van a sobrar. Pero ¡cuidado! Porque después de Groenlandia, quién sabe qué otro país seguirá. Los moradores del país de los dólares, son inmigrantes, salvo los familiares de los grupos étnicos aborígenes que aún sobreviven en algunas “reservaciones”, también, familiares de los mexicanos que habitaban los enormes territorios que nos arrebataron ellos.